El caso Sergio Ramos, cuestión de dineros

Sergio Ramos quiere mejor contrato. El Real Madrid, por si acaso, está tratando de contratar a Otamendi central del Valencia. El nombre de Ramos se ha movido en las elecciones presidenciales al Barcelona, pero ello ha sido una salida de pata de banco porque ofrecer al jugador a un candidato, que a lo mejor ni siquiera es presidenciable porque no consigue los avales suficientes, es tontería. Que esté en las predilecciones del Manchester United es más razonable. Si el Madrid quiere a De Gea, con contrato en vigor, es lógico que el club inglés aproveche la ocasión para el trueque.

Sergio Ramos es jugador con gran cartel y es lógico que importantes clubes se interesen por él. Su contrato con el Madrid es de siete millones de euros anuales limpios, como Casillas, pero sus aspiraciones están más en la meta de Cristiano y Bale. No es que pida peculio similar porque es consciente de que los delanteros, y más un goleador como el portugués, siempre están más cotizados. No obstante, quiere aproximarse. A fin de cuentas puede premunir de haber marcado más de un tanto decisivo como el de la pasada final de Liga de Campeones.

El Madrid tiene en nómina a Ramos, Pepe y Varane, tres centrales que tal vez son insuficientes para disputar tres torneos anuales. Otamendi es el defensa de moda y de ahí que esté en el punto de mira del club madrileño. El central valencianista ya ha dicho que quiere salir. En Mestalla están decididos a mantener la postura de exigir los 50 millones de la cláusula.

Otamendi es un reto para Florentino, que siempre consigue cuanto se propone. Peter Lim, el “mesías” singapurense, no puede aceptar una salida tan sensible porque ello echaría por tierra sus promesas de convertir al Valencia en club de primera especial europea.