El Barça, espléndido y el Athletic, muy digno

Messi

Estaba cantado que la mayoría de los miles de espectadores de la final de Copa del Rey silbarían el himno. Estaba pronosticado que el Barcelona era el mejor y se llevaría el título. Nadie había previsto que Lionel Messi, de quien se conocen tantas excelencias futbolísticas, se superara a sí mismo y adornara la noche con la jugada del Siglo XXI. Casi todo salió como se esperaba. Iraola, jugador del Athletic, disputó su último partido oficial y Xavi Hernández jugó por última vez en el Camp Nou y recogió, ayudado por Iniesta, quien le sucede en la capitanía, la copa que por vez primera entregó Felipe VI.

Sucedió el juego como era de prever. El Barça, desde el comienzo, trató de poseer la pelota para buscar el modo en que llegar al área de Herrerín, héroe o de su equipo porque evitó al menos tres goles. El Athletic intentó reeditar el mangriñanismo. Pepe Mangriñán fue jugador del Valencia que en Chamartín anuló a Di Stefano. El entrenador del club valenciano planteó el partido de diez contra diez, es decir, permitiendo que Mangriñán no buscara otra faena que la de impedir que el gran astro argentino ganara el encuentro como solía. Venció el Valencia y por unos años quedó inscrita en el diccionario futbolístico la palabra mangriñanear.

Ello pretendió Valverde al colocar a Balenziaga como mosca cojonera tras Messi. No le pidió otra misión que la de perseguirle. Tal vez es esta la peor labor que se puede encomendar a nadie. Comenzó siguiéndolo a dos palmos, luego le dio un metro y posteriormente ya lo tuvo a metro y medio y lo perdió de vista cuando hizo el gol de la noche, el gol para recordar durante años.

Dice mi amigo Pepe Ferrada, madridista, que Cristiano es el mejor jugador del mundo y Messi no es de este mundo. Las ingeniosidades del argentino son cada vez menos explicables. El gol que marcó está en la saga de los conseguidos por Maradona, Ronaldo, el de verdad, y Romario. En el Camp Nou le salieron al paso hasta cinco adversarios y no sirvió para nada. Puede que fuera Eduardo Galeano quien dijo que Messi lleva el balón dentro de la bota. Tal parece porque cuando emprende el eslalon hacia la portería se necesita más de medio equipo contrario para cortarle el paso. Y ahora, añade el pase hacia Neymar para buscar las espaldas de los defensores. A estos los atrae, le enseña el balón y de pronto lo suelta de manera que Neymar o Suárez puedan batir el guardameta contrario.

Messi marcó dos de los tres tantos barcelonistas y con el del brasileño, ambos, unidos a Luis Suárez, establecieron el record de 120 dianas en la temporada. Superaron la marca de Cristiano, Benzema e Higuaín.

Se batió con dignidad el Athletic pero se salvó de la goleada gracias a Herrerín, guardameta suplente salvo en la competición copera. Fue el mejor de su equipo. La novedad del tradicional club vizcaíno, estuvo en el debú en estas lides, con gol incluido, de Iñaqui Williams. Hay jugador con futuro.

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