Liga Europa y clasificación para la de Campeones

gol

El Sevilla ganó su cuarta Liga Europa y con ello se convirtió en el club con más trofeos en esta categoría. Al tiempo, se clasificó para jugar la Liga de Campeones con lo que, si el Valencia supera la fase previa, serán cinco los conjuntos españoles en el gran torneo europeo. El Sevilla demostró una vez más su capacidad para recuperarse, para remontar el resultado adverso y para mostrar una fortaleza física y anímica envidiables. El fútbol español ya ha ganado una de las dos copas europeas en juego. Ahora le corresponde al Barça subirse el podio más alto.

Parecía imposible que en la segunda parte se continuara con el ritmo endiablado de la primera y, ciertamente, tras unos minutos en que con la igualada a dos tantos ambos equipos trataron de no cometer errores sobre la base de juego más controlado, llegó el momento en que había que decidirse por el triunfo y, de nuevo, el Sevilla se lanzó casi en tromba ante la meta de Boiko y se alzó con el santo y, en este caso, no con la limosna, porque la victoria le supone un mínimo de diez millones de euros y ello es más que una gran inyección económica para la temporada próxima.

Sevilla y Dniapro salieron con prisas. Tantas que antes de consumir el séptimo minuto los ucranios se adelantaron en el marcador. Unai Emery, entrenador sevillista, hombre que se suele desgañitar en la banda, que gesticula hasta la extenuación, salió a su zona técnica y el mensaje a los jugadores fue de calma. Le pidió que jugaran con cabeza porque el partido no había hecho más que comenzar. Sus futbolistas le hicieron poco caso porque lejos imponer calma y paciencia al juego desarrollaron velocidad, presión y empuje constante para arrinconar a los adversarios. Ambos equipos pusieron al juego las mejores características de una final.

El Sevilla es conjunto de compromiso firme. Las finales europeas le van como anillo al dedo. En Varsovia disputó la cuarta y el gran deseo de futbolistas y seguidores, casi diez mil en las gradas, era conseguir el cuarto título, marca que nadie ha conseguido.

El equipo ucranio se vio arrinconado tras su primera diana y el polaco Krichowiak de cabeza empató. Y no fue suficiente para reconsiderar el camino a seguir. De nuevo se hizo con el balón, dejó al adversario en su parcela y un gran pase de Reyes permitió a Baca obtener ventaja. Ya parecía todo encaminado. La superioridad sevillista era evidente y había merecido premio. Sucedió que también los adversarios entienden que las finales están para ganarlas y un libre directo lanzado con precisión y ante el que Rico no vio bien su trayectoria. Quizá no se colocó bien y no guardó el palo por el que llegó la pelota.

En el conjunto de los minutos disputados fue superior el Sevilla. Fue formidable su defensa, el mando que tuvo Banega y la oportunidad goleadora de Bacca quien con dos tantos apuntaló el título. No tuvo ocasiones de gol el Dniapro y, por el contrario, los sevillistas apretaron a los zagueros contrarios y pusieron en serios aprietos al guardameta. Ganó el mejor. Hubo justicia. Venció quien hizo más y mejores esfuerzos para ello. Sevilla lleva meses de fiesta, Semana Santa, Feria de Abril, el Rocío y la Liga Europa. Sin descanso.

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