Xavi y Casillas, cara y cruz

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En el Camp Nou preparan para este domingo gran homenaje a Xavi Hernández. En el Bernabéu no saben qué hacer con Iker Casillas. Xavi se marcha y en ello, pese al modo amable con que termina su contrato, hay tristeza porque es perder a uno de los más grandes. Si por el barcelonismo fuera se quedaría en el club aunque fuera para que solamente luciera sus cualidades durante un cuarto de horas en las segundas partes. El madridismo ya tiene asumido que su gran capitán tiene que tomar las de Villadiego.

Xavi ha decidido cumplir su última travesía en Qatar donde no le resultará complicado seguir siendo jugador importante. Allí no existen las mismas exigencias que en España. El Barça permitirá que Xavi recoja la copa de la Liga recién ganada y está previsto que sea también receptor de las del Rey y Campeones si hubiera victorias. Contrasta el modo en que está tratando el Barça a Xavi con la indiferencia que existe alrededor de Casillas en el Bernabéu.

Xavi ha sido jugador realmente histórico dentro de la entidad azulgrana, así como en la selección nacional. Aunque jugadores con distintas misiones es evidente que Casillas ha sido tan importante en su club como Xavi en el suyo. Son dos biografías comparables. Ambos han hecho sus carreras dentro de casa. Ambos han sido imagen del club a diario.

Ahora, Xavi, que ocupa plaza de suplente, cada vez que sale al campo hace notar su presencia. Cada vez que hay apuros, cuando el triunfo se resiste, en cuanto aparece en el campo sus compañeros le otorgan el mando, él lo ejerce y la afición recobra la confianza. Con Casillas no basta con que salve al equipo con paradas providenciales como ocurrió contra la Juventus. Hace tiempo que fue estigmatizado, que parte de la parroquia que le ve más defectos de los que, efectivamente, va teniendo con los años y encima, padece la animadversión de los ultrasureños que todavía añoran al polémico Mourinho.

Empiezo a sospechar que la siempre ponderada imagen de elegancia del Real Madrid es tiempo pasado.

 

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