El baloncesto, paño de lágrimas

Real Madrid baloncesto

El equipo de baloncesto del Real Madrid ha salvado los muebles. Al club madrileño le ha servido la victoria continental como paño de lágrimas. Mientras el Barcelona celebraba casi en familia el triunfo en la Liga, preciado galardón que se ha perdido el club del Bernabéu este año, porque incluso renunció al paseo por la ciudad en autobús, el Madrid echaba mano de los chicos de la canasta y los llevaba por la capital para difuminar el disgusto del fútbol.

Hace unos años, en tiempos de la presidencia de José Luis Núñez, el Madrid estaba por encima y el Barça se quedaba con las ganas de vencer en el fútbol. Núñez, para compensar, mostraba las copas de baloncesto, balonmano y hockey sobre patines. Una mañana, en Las Cortes, un diputado del PNV, Marcos Vizcaya, feliz porque el Athletic que dirigía Javier Clemente había ganado la Liga, en broma le preguntó a un colega catalán Joaquin Molins, ilustre culé: ¿Ya habéis ganado eso del hockey?.

Los torneos menores no son las grandes aspiraciones de clubes como Madrid y Barça. El equipo catalán ha ganado la Liga a pesar de que hubo unas semanas en que todo favorecía al Real Madrid y el entrenador, al que se suponía decapitado incluso antes de que acabara la competición, le alaban en los medios y hasta recibe loas de quienes durante un tiempo pusieron en cuestión su labor. Ahora, es Carlo Ancelotti quien tiene posición inestable. En el Madrid, desde que terminó su labor de más de una decenio Miguel Muñoz, no ha habido entrenador que haya podido resistir más allá de tres campañas. Alguno como Capello salió después de ser campeón. Ancelotti ha ganado la ansiada décima copa de Europa y ello no le da rédito. En el Madrid, los entrenadores están obligados a ganar todos los años, y por decreto, todos los títulos en liza.

A Luis Enrique se le reprocharon las rotaciones. La derrota en Anoeta fue determinante. A partir de entonces hubo cambios pero no tan radicales. En el Madrid, Ancelotti no pudo sentar a ninguna de sus figuras para darles descanso y al participar en tres competiciones han llegado al final de la temporada con escasa gasolina. Por lo que se sabe, el entrenador es inocente. No se le pueden cargar los problemas físicos de los jugadores. Cristiano no ha terminado en la mejor forma aunque haya marcado goles. Ancelotti nunca tuvo autoridad suficiente para dar reposo al portugués.

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