La semana liguera puede ser decisiva

En una semana se juegan dos jornadas de Liga. En la número 34 no parece que se vayan a producir grandes variaciones. Barcelona y Madrid deben resolver sus partidos sin graves dificultades. Juegan en casa contra Getafe y Almería, respectivamente. El campeonato puede ponerse en juego el sábado cuando el equipo madrileño visite al Sevilla. El Barça también viajará, pero a Córdoba donde, en teoría, debe derrotar al colista. Las apreturas ligueras están condicionadas por las semifinales de Liga de Campeones en las que participarán ambos.

La diferencia en la tabla es de sólo dos puntos, distancia que puede verse condicionada por los desplazamientos de quienes aspiran a ganar el torneo. El primer compromiso es el madridista que tendrá fuerte oposición en el Sevilla, conjunto que está en buena forma y que también ha de disputar semifinales continentales aunque en la denominada Liga Europa, antes UEFA. El Sevilla también tiene dos aspiraciones importantes. Quiere volver a ganar en Europa y aspira a ocupar la cuarta plaza del campeonato español para tener opción a la fase previa de la próxima Liga de Campeones.

Para el Barça la gran esperanza está en Nervión. Si fuera derrotado el Madrid vería muy aclarado el panorama porque llegaría a la penúltima jornada, en el Vicente Calderón, con cinco puntos de distancia y el título prácticamente en la mano aunque perdiera. Si el Madrid derrota al Sevilla, todo quedará aplazado al encuentro del Manzanares en el que la victoria colchonera pondría la Liga en manos de su eterno rival madrileño. Sería una victoria que a la mayoría de los atléticos le acabaría doliendo porque es más enemigo el Madrid que el equipó catalán. Y más, después de haber caído en la semifinal de Campeones.

Madrid y Barça tiene que medirse mucho en dos semanas. La Liga les obliga a no perder un punto más. El torneo europeo les condicionan los relevos en las alineaciones lo que no deja de ser grave peligro porque, en realidad, los dos títulos tienen gran trascendencia. Ninguno de los dos puede prescindir de un campeonato para jugarse la temporada en el otro. Sólo los resultados pueden obligar a decisiones un tanto dramáticas.

Barcelonistas y madridistas están obligados, por presupuesto, historial e imagen mundial, a luchar por obtener los dos galardones. En teoría, parece que el conjunto barcelonés están en mejores condiciones físicas y técnicas que el madrileño, pero ello no tiene valor matemático. El Madrid, sin Bale y Benzema, ha encontrado en Chicharito y James la solución al fútbol de ataque. Lo grave realmente está en la ausencia de Modric y éste no va a participar en las batallas inmediatas.