Un suplente, Chicharito, ganó las semifinales

Javier Hernández Chicharito, mexicano, que llegó al Madrid de prestado, anoche fue titular por las ausencias de sus compañeros. Marcó el gol que eliminó al Atlético cuando ya estaba con diez jugadores por expulsión de Arda , pero con anterioridad, cuando los dos equipos estaban completos, ya había sido el jugador del partido. Estuvo en las mejores jugadas madridistas, peleó por todos los rincones del cuerpo, hizo auténtica exhibición física y se convirtió en el futbolista que hizo olvidar las ausencias de Modric, Bale y Benzema. Con su actuación, el Madrid se salvó de la coartada, caso de haber perdido, de las lesiones. Chicharito y James cumplieron sobradamente con lo que cabía exigirles en jornada tan importante y en la que se suponía que el conjunto madridista iba a sufrir.

Decía el infortunado Juanito, en su macarrónico italiano, que los noventa minutos del Bernabéu son muy largos. Hacía tal afirmación cuando suponía que los adversarios lo iban a pasar mal. Ayer, largos fueron los primeros cuarenta y cinco minutos porque apenas pasó nada. Los dos equipos salieron mostrándose respeto. O tal vez, más: miedo. Ancelotti, para empezar, alineó a Sergio Ramos, Pepe y Varane, tres centrales. Era el equipo de casa y trató de nadar y guardar la ropa a pesar de que tuvo el balón más tiempo.

El Atlético tardó veinte minutos en cruzar al campo contrario. No se puede decir que perdiera el balón porque en realidad no lo tuvo nunca. Tardó veinte minutos en quitarse de encima a los madridistas. Sin embargo, el primer gran disparo a gol fue de arda Turán en el minuto 29 y lo detuvo Casillas.

Oblak, que tuvo debú muy decepcionante, y se le consideró fichaje erróneo, en los partidos en que ha tenido que suplir a Moyá ha tenido actuaciones sobresalientes. Fue destacado en el Calderón y en el Bernabéu se hizo con los pocos balones que le dedicaron los adversarios. Dio tanta sensación de seguridad como la que suelen proporcionar su defensas.

El partido, de no cambiar en la segunda parte, iba a convertirse en un tostón y amenazaba con la prórroga. El Atlético se dedicó, fundamentalmente, a las jugadas a balón parado y en los largos saques de banda de Gámez. Ello no era suficiente.
El juego se endureció un poco a medida que crecía la amenaza de la prórroga. La incertidumbre, más que el juego, creó las emociones de que se careció en la primera mitad. El Atlético hizo su partido, mantuvo su estilo, pero Mandzukik y Griezman fueron dos islotes sin que nadie les llevara provisiones. El croata se justificó en numerosas jugadas defensivas. El dulce encanto colchonero, siete partidos sin perder ante el Madrid, acabó con el tanto de Chicharito.