Reapareció el mejor Iniesta contra el PSG

iniesta

Al Barcelona le sobraron calidad y deseos de triunfo. Al PSG le faltaron toda clase de ingredientes propios de un equipo que tiene la obligación de intentar la remontada. O al menos, mejorar la imagen de París. El Barça hizo un gran partido y tuvo a su favor un hecho fundamental: reapareció Iniesta. Reapareció el de antaño. El jugador que era capaz de inventar y de lanzar a sus compañeros hacia el gol. Llevaba tres años alternando luminosidad con grises. Se echaba en falta su personalidad. No resistía los noventa minutos y acababa por dejar simples pinceladas. Ayer, cuando no se temía por la eliminatoria, hizo su aparición en el juego para dejar sentado que tuvo, retuvo y guardó para la vejez.

El gol constará que lo marcó Neymar, pero en la retina de los espectadores y en la memoria de cuantos vieron la jugada, en el campo o por televisión, siempre quedará el eslalon del barcelonista. Se fue de tres jugadores con simples toques de balón y discretos giros de cintura. No fueron capaces de cortarle el paso y le cedió la pelota a Neymar en autentica bandeja de plata. El brasileño, que después se anotó su segunda diana en remate de cabeza, en el primero burló al portero francés con quiebro que le dejó con la puerta vacía.

No necesitaba el Barça esforzarse en demasía porque viene de desgaste físico y mental con el Valencia y le aguarda el sábado el partido en Cornellá ante el Espanyol, su rival tradicional. Fue casi incomprensible lo sucedido en el campo. El Barça, el menos necesitado, era el que robaba más balones, presionaba y atacaba como si el gol fuera necesidad perentoria.

Sorprendió que el PSG apareciera la mayor parte del tiempo como equipo sin nervio, protagonista de un juego lento con escasas incursiones hacia el campo contrario. Dio la impresión de que se había dado por vencido antes de que comenzara el partido. Tal vez culparle de todos los males sería injusto porque fue el Barça, con su dominio, el que aportó mayor porcentaje de deméritos a los parisienses. El equipo es el cuarto presupuesto de Europa apareció en el Camp Nou vencido y dispuesto a salir humillado.

En la segunda parte, el Barça apretó menos. Luis Enrique sustituyó a Iniesta por Xavi, a Busquets por Sergi Roberto y a Suárez por Pedro. El juego creó menos emociones aunque la superioridad barcelonista no disminuyó.

No fue la noche de Messi, sino del conjunto. El argentino siempre tuvo presencia, pero no consiguió el gol que buscó en sus habituales penetraciones por el borde del área. El Barça, tantas veces dependiente de Messi, esta vez no necesitó sus genialidades.

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