La Roja necesita transición corta

morata

La selección nacional no encandila. No satisface su juego y disgustan los resultados. Vicente del Bosque intenta introducir cambios en el equipo con el fin de mejorar e intentar recuperar el prestigio que ganó. Toda tentativa es vana. La base sigue siendo la de gentes que en algunos casos ya están de capa caída y los nuevos no acaban de ganarse la plaza de la titularidad. De acuerdo con los últimos resultados, cuatro derrotas consecutivas, tres de ellas en partidos amistosos, han servido para bien poco. Lo único conveniente es decidirse por lo que debe ser el conjunto ideal y mantenerlo. Sólo a base de pruebas, como la de Holanda, no se llega a conclusiones. La transición debe ser corta.

Estamos en época de cambios aunque esta situación no obliga a no tomar medidas drásticas. La alineación del principio contra Holanda pareció producto de un arranque. Con el paso de los minutos hubo que recurrir a algunos clásicos para mejorar la imagen. Se consiguió en parte. En la fundamental, en los goles, seguimos igual. La Roja nunca ha sido selección goleadora. Las mejores victorias llegaron con marcadores poco entusiasmantes.

La selección ha perdido jugadores que daban sentido a su juego como era el caso de Xavi Hernández, especialmente éste, y Xabi Alonso. Además había dos hombres con carácter: Puyol atrás y Villa delante. Cuatro piezas importantes son suficientes para crear la necesidad de cubrir sus puestos con nuevos competidores. No es fácil tal tarea y ello se complica cuando sus presuntos sucesores no acaban de dar el do de pecho.

Es adecuado pensar que Isco ha de ser jugador importante. En teoría está destinado a ser centrocampista con mando en plaza. Le falta aún madurez, seguridad en si mismo, la autoridad moral que ya tiene en el Madrid.
Koke que también está llamado a tener puesto casi fijo está en parecidas condiciones a las de Isco. En su club juega sin complejos y sus compañeros le han concedido preferencias.

Ambos casos no son diferentes a los de otros futbolistas a quienes hay que conceder más que el beneficio de la duda, la licencia que otorga el tiempo. Para estos casos y los de Vitolo, Bernat, Mario Suárez, Bartra, Carvajal, Juanmi, Alcácer y Morata, además de otros que no han estado en la última lista, necesitan más permanencia, y tal y como está el calendario resulta complicado poner a examen a cuantos merecen el mismo. Antiguamente, estas cuestiones se solucionaban con partidos amistosos con clubes extranjeros y hasta se montaban los encuentros de posibles contra probables. En ellos se pasaba el test necesario para llegar al grupo de los elegidos.

La selección requiere cambios y a quienes se les supone gran futuro hay que bendecirles. Concederles confianza con el fin de que se asienten los más rápidamente posible. No es práctico crearles incertidumbre con algunos veteranos cuyo fin parece obligatorio.

Sobre el autor de esta publicación