Holanda, en un cuarto de hora

Sin novedad en el frente. En menos de un cuarto de hora Holanda desarboló a la Roja. Dos goles en tan poco tiempo fueron determinantes. El equipo español trató de reaccionar a pesar de la desventaja y lo hizo, pero como viene siendo habitual, todo cuanto construyó lo malbarató en el área contraria. Falló en la propia para defenderse y no acertó en la contraria cuando tuvo varias oportunidades para mejorar el resultado. El equipo desorientado del primer tiempo se pareció poco al del segundo. Los cambios fueron gran beneficio para el juego del equipo. Especialmente se notó la participación de Silva. Llevó al equipo hacia el área contraria y creó ocasiones de gol.

Tardó el conjunto español en intentar mostrar su estilo. Con Mario Suárez, Isco, Cazorla e Isco no manejó el balón al comienzo y cuando lo hizo, Pedro malbarató las mejores ocasiones para marcar. Tal vez se tardó demasiado para que Isco abandonara la banda izquierda en la que estaba preso. Cuando ganó movilidad por la zona central hubo conexiones con los jugadores de su estilo. Juanmi hizo un intento y envió fuera su disparo. Al portero holandés se le obligó muy poco.

La Roja comenzó perder crédito a partir del momento en que el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, quiso sacar ventaja económica al título mundial. Pactó encuentros amistosos en los que el crédito quedó por los suelos dados los anómalos y vergonzantes resultados en época inadecuada. Tras el Mundial de Brasil ya no hubo crédito, imagen ni interés por ver a la selección. Por ironías del destino, Holanda, la selección derrotada en la final de Johanesburgo, se tomó la revancha en Brasil con un resultado infamante (5-1). Ahora tocaba visita a Amsterdam para celebrar el ciento cincuenta aniversario de la federación holandesa. Del Bosque en lugar de programar un intento de desquite alineó un segundo equipo. Cualquier resultado adverso estaba justificado. Un marcador discreto habría sido un acierto con el cambio del equipo A por el B. La solución para salvar la imagen fue recurrir a los seis cambios pactados. Silva, Vitolo, Morata, San José, Sergio Ramos e Iniesta intentaron mejorar el resultado. No se llegó siquiera al empate, pero cambió el aspecto, mejoró la imagen.

Contra Ucrania el equipo A no dio la talla. No respondió a lo que cabe exigirle. Contra Holanda ni siquiera cabía el argumento de que iba a servir para hacer pruebas. Los experimentos ya se sabe que, mejor con gaseosa, y Del Bosque se atrevió a echar mano de suplentes, noveles y debutantes. Algunos de los alineados están más que contrastados. A lo nuevos en la plaza había que examinarles y tal vez les convenía más un amistoso sin exigencias.

Con más ímpetu, más presión y más claridad, La Roja, aunque derrotada por tercera vez en un amistoso, Francia, Alemania y Holanda, dejó mejor imagen que en la victoria ante Ucrania.