Bartomeu y Del Bosque, en Semana de Pasión

Josep María Bartomeu y Vicente del Bosque están ya en plena Semana de Pasión. El dirigente barcelonista, porque ha tenido que comparecer ante el juez Pablo Ruiz y sus declaraciones no han sido imparcialmente interpretadas. El seleccionador, porque La Roja ganó a Ucrania y el fútbol que desarrolló no ha convencido ni poco ni mucho ni nada. Bartomeu se ha visto obligado a matizar sus declaraciones y el seleccionador tendrá que someterse a jornadas de reflexión para diagnosticar los problemas de las selección nacional que tras el fracaso del Mundial de Brasil no acaba se entusiasmar.

El dirigente barcelonista no salió del encuentro con el juez Ruz con unos deberes bien hechos. Trató de exculparse, con poco éxito, del desaguisado que ha sido el fichaje de Neymar, que ya costó la dimisión de su antecesor, Sandro Rosell. Descargó culpas en Rosell y en el equipo jurídico al que se encargó el proceso del fichaje. Estos aspectos, sin embargo, fueron lo menos trascendente. Lo que le ha costado gran disgusto han sido las interpretaciones que se han dado a sus citas sobre Tito Vilanova.

Se ha venido a decir que ha echado culpa sobre un muerto, sobre alguien que no se puede defender. A Bartomeu hay que aplicarle el beneficio de la duda porque en realidad manifestó lo que todos sabíamos: el cuerpo técnico barcelonista quería reforzar el ataque y el hombre ideal se consideraba que era Neymar. Tito insistió en tal contratación en Nueva York cuando estaba sometido a sesiones de quimioterapia. Deseaba reforzar la delantera y la defensa. El central no apareció pero Neymar si fue contratado y como había pedido Tito, fue despedido David Villa.

El Barça tenía comprometido a Neymar para 2014. Tito, que aún confinaba en recuperar su puesto, pidió que se adelantara la gestión porque había otros clubes que pretendían al jugador. El Madrid tuvo un precontrato con él en 2011. En Barcelona sospechaban que Florentino Pérez iría a por el brasileño. El presidente madridista echó cuentas y el fichaje le salía por 150 millones que es, en definitiva, lo que con picas, palas y azadones, es decir, el contrato real, el del papá, las demás cuentas brasileñas y las sanciones de Hacienda saldrá por esa cifra.

En aquellos días había miedo a que el Madrid se llevara al jugador. Por si había otro caso Di Stefano el Barça se echó a la arena y se hizo con los derechos del futbolista. Lo malo fueron las operaciones financieras y la obsesión por ocultar la realidad de lo gastado. Por ahí han venido todos los pesares.

Creo que cargar sobre Bartomeu la infamia de que pretendiera convertir en culpable a un muerto es injusto. El Barça hizo caso a su técnico, como ocurre en todos los clubes cuando hay que echar el resto para conseguir un fichaje. Vilanova hizo lo que cualquier entrenador que quiere mejorar su conjunto. No es culpable de cuanto ha sucedido después y tengo para mí que tampoco ha sido la intención del presidente quien ha tenido que salir a matizar lo dicho ante el juez Ruz.

En la comparecencia ante el juez hubo un hecho realmente chocante. El abogado del Estado, que se confesó gran aficionado al fútbol, aunque no barcelonista, le preguntó a Bartomeu por qué había fichado a Neymar pese a que tenía un equipo maravilloso que había sido campeón y al que tanto admiraba. Vino a decir que no había necesidad de tal dispendio.