Están calentando políticamente la final de Copa

Se creó un articulado para combatir la violencia en los campos de fútbol y, como estaba previsto, alguien se olvidó de los reglamentos. Jornada tras jornada, vivimos sumidos en la duda porque no está claro que genera violencia y que debe ser perseguido de oficio. Miguel Cardenal, Secretario de Estado para el Deporte, ha afirmado que pitar el himno de la nación genera violencia. Silbar el himno del equipo contrario, al jugador que corre con el balón y con anterioridad perteneció al equipo de casa y la decisión acertada o equivocada del árbitro son reacciones que aún no hemos acertado a distinguir sobre su maldad. No tenemos claro que entra en capítulo de lo que hay que erradicar. Se está calentando ideológicamente la final de Copa.

Se ha creado un problema porque se sospecha, que algunos o muchos seguidores de Barcelona y Athletic Club, silbarán el himno nacional en la final de Copa. Se puede prever también que habrá espectadores que por sus creencias republicanas también silben al monarca. Es evidente que personas razonables se abstienen en casos como estos porque el campo de fútbol no es el terreno idóneo para manifestaciones de tipo político.

La silbatina en la final presumiblemente se producirá tanto si se juega en el Bernabéu cono si se disputa en Mestalla y por ello no parece razonable que el Madrid se cierre en banda. Yo he oído silbatos en el Bernabéu y ninguno de los dos contendientes era vasco o catalán. Tengo la impresión de que se está haciendo demasiado ruido con este asunto. Están interviniendo personajes en plan Torquemada, que en lugar de calmar ánimos, animan incluso a quienes no tenían ninguna intención desaprobatoria.

Hemos llegado a términos de radicalidad que en mi opinión si generan violencia. Algunas declaraciones, más que quienes llegan al estadio con la preconcebida idea de manifestarse en contra. Tengo para mí, que las finales con silbidos no han tenido siempre como protagonistas a los aficionados de Bilbao y Barcelona. Ha sucedido en las otras ocasiones que solamente se ha dejado ver una parte menos numerosa.

La final de Copa la han tomado algunos personajes como argumento electoral. La proximidad de los comicios municipales y autonómicos incitan a manifestaciones que, en muchos lugares, aportan votos. Seguimos sin conocer los términos en que lo manifestado debe ser perseguido. Fue, evidentemente, un atropello lo que gritaron algunos béticos contra la ex novia de uno de sus futbolistas. Lamentable fue, además, que en primera filas hubiera más de una mujer. Este caso estaba claro.

Posdata. ¿Genera violencia Cristiano Ronaldo cuando se acomoda sus partes en el Bernabéu contra su público y en el Camp Nou contra el árbitro Matéu Lahoz?