Bartomeu y Rosell pagarán caro el fichaje de Neymar

La Fiscalía Anticorrupción ha pedido para Josep María Bartomeu, presidente del Futbol Club Barcelona, dos años y tres meses de cárcel por delitos fiscales y a Sandro Rosell, su antecesor, siete años y tres meses por delitos fiscales más administración desleal. El fichaje de Neymar acabará siendo la peor operación de la historia barcelonista porque el fiscal también pide veintidós millones de sanción al Fútbol Club Barcelona como persona jurídica.

Las acusaciones son muy graves y al juez Pablo Ruz, si continúa todavía en la Audiencia Nacional, le va a tocar sentenciar un asunto que ya ha salido politizado en parte. El Barcelona manifestó que le sorprendía la rapidez con que judicialmente se llevaba este problema. Es más, se llegó a decir que detrás de la cuestión había una mano negra con lo que todas las miradas se dirigieron hacia el Real Madrid.

La pura realidad está en el nacimiento del asunto. El club insistió en que el contrato era de 52 millones de euros y los hechos han confirmado que entre picos, palas y azadones, como en las cuentas del Gran Capitán, son cien millones. Y es esta cifra desde la que se han estudiado todas las cuestiones relativas a la Hacienda Pública. Todo partió de una denuncia de un socio del club que quiso saber el montante real del fichaje y se le negó. En Barcelona nadie creyó en los 52 millones. Después, aparecieron las cifras dedicadas al papá del jugador que se llevó el manso, la esquila y el cencerro.

No fue solo la denuncia del socio lo que causó el comienzo del proceso. Las sospechas llegaron también desde Brasil. El club al que perteneció el jugador, el Santos, reclamó porque se consideró engañado al ver que en el reparto de las dádivas había sido marginado. Desde Brasil parece ser que se tienen pelos de la burra en la mano en lo referente a la intervención de Sandro Rosell. Este pleito aún no ha sido sentenciado.

Ahora mismo hay otros presidentes imputados en causas directamente relacionadas con el fútbol, es decir, la compra de partidos, y en la lista hay también jugadores. A estos últimos les será difícil salvarse de la quema. Los amaños de los años del último decenio, con varios clubes implicados, van a tener continuidad en los juzgados y, consecuentemente, según lo legislado, están previstas sanciones estrictamente depurativas, o sea, descensos de categoría a los culpables.

Esta cuestión va a ser más polémica y políticamente, más contestada porque en España no parece que vaya a haber la seriedad y firmeza con que Italia sanciona este tipo de irregularidades. Aquí es aún impensable que un club equivalente a Milán, Inter o Juventus pierda el puesto en Primera División.

José Luis Núñez, expresidente del Barcelona, y su hijo están también en la cárcel por el viejo asunto de sobornos a miembros de la Hacienda territorial de Barcelona y también está encarcelado el ex presidente del Sevilla, José María del Nido, pero éste por la cuestión de la minutas del Ayuntamiento de Marbella. Nunca en la historia del fútbol se habían dado tantas coincidencias en sentencias y acusaciones a dirigentes futbolísticos. Las puertas carcelarias siguen abiertas. Para entrar.