El Atlético, difuminado en Leverkusen

Cualquier parecido con la realidad fue pura coincidencia. El Bayer Leverkusen se pareció al Atlético en presión, ímpetu, persecución del balón en todo el campo, con el añadido de que, a cada instante, imponía un juego que el árbitro, consentidor, permitía que se rozara en demasía la legalidad del reglamento. El Leverkusen practicó un fútbol rudo y rústico y el Atlético se vio arrastrado a su área y a buscar contragolpes esporádicos. Encontró la horma de su zapato. Se vio difuninado.

La constancia del equipo alemán obligó a Mandzukic a salvar un gol debajo de su larguero. Moyá se vio obligado a despejes apurados porque le llovieron balones por alto más de los que suele consentir su defensa. Godin, como es costumbre, se convirtió en el adalid defensivo y delante se echaron en falta jugadas de peligro a pesar de que Arda tuvo un balón para marcar. En el minuto 48, Leno hizo la parada de la noche al despejar un remate casi a bocajarro.

Llegó el tanto del Bayer en jugada de Bellarami, jugador que por la banda derecha desarboló primero a Siquiera y luego a Gámez. Çanaloglu aprovechó una de las mejores ocasiones para batir Moya, que tuvo que hacer alguna parada para evitar más goles en el capazo del equipo alemán.

El Atlético no logró manejar el balón en ningún momento. En el centro del campo careció de dirección. En tales circunstancias era muy difícil que Mandzukic y Griezman, y después con el añadido de Torres, se encontrara oportunidades para batir a Leno. Gonzalo Castro, alemán de origen español, Bender y Welman dominaron el balón con más consistencia que el Atlético cuyas posesiones fueron escasas y con duración de un solo pase. Perdió demasiados balones.

La expulsión de Tiago, cuando faltaba un cuarto de hora, añadió más pesares. Godín, también amonestado, no podrá jugar el encuentro de vuelta. Fue derrota que recordó a los atléticos el partido de Vigo ante el Celta. Fue actuación excesivamente gris. El Leverkusen, aunque tampoco practica fútbol de alta escuela, se bastó con imponerse físicamente.