La Fiscalía Anticorrupción tira a gol

archancoMiguel Archanco (izq) y Ángel Vizcay (dcha) en una Asamblea General del Osasuna

La Fiscalía Anticorrupción, por si no tenía suficiente trabajo, ha entrado de lleno en el fútbol y ya ha puesto contra la pared a varios jugadores y, directivos. Se empezó con el partidos Levante-Zaragoza de hace tres años, aún sin sentencia, y se ha continuado, inesperadamente con el Osasuna a cuyo expresidente, Miguel Archanco, se acusa de haber tratado de comprar cuatro encuentros con el fin de llevar a la salvación, es decir a evitar al descenso, a su club.

Todos los finales de temporada han tenido perfume a compraventas. Las sospechas han sido múltiples y nunca se ha llegado a entrar en el fondo de la cuestión. Los compradores y los comprados siempre se han callado. Incluso después de denunciar un intento de soborno ha habido quien se ha vuelto atrás.

Ahora no hacía falta la lista de Falciani. Ha sido suficiente investigar sobre los movimientos bancarios. En el caso del Levante se acrecentaron las sospechas cuando se comprobó que algunos futbolistas no sacaban dinero de sus cuentas corrientes lo que equivalía a que tenían en casa, el montante del soborno.

Llevamos años en que ha habido sólo sospechas y llevamos un tiempo en que solamente vemos amenazas. Esta vez los asuntos están en sede judicial y de ahí ya no se pueden salir los autores como solían hacerlo de la Federación ante la que nunca se comprobaba fehacientemente lo denunciado.

Ya no estamos ante cuestiones que afectan solamente a los reglamentos. Ya no se trata de suspender a un futbolista por patada mal dada. Están en juego los propios clubes que si bien en algún caso pueden salir indemnes por su probada inocencia, aunque se condene a los promotores del hecho, no sabemos hasta qué punto se van a llevar a cabo las sanciones propias de esos delitos.

Italia ha sido ejemplo vivo de toda clase de corruptelas, pero también ha sido un país ejemplarizante puesto que los delitos han llevado castigos importantes a clubes como Juventus, Inter y Milán entre otros. Aquí están concernidos Levante, Zaragoza, Osasuna y Espanyol como casos muy concretos. Los cuatro pueden ser carne de cañón. Lo que no sería ninguno de los clubes de mayor prestancia.

Si se llegara al caso de la pérdida de categoría, como ha ocurrido en Italia, aquí nos toparíamos con la natural salida de pata de banco de muestras aficiones. Veríamos manifestaciones contra la Liga, La Federación y el Consejo Superior de Deportes. Se considerarían delitos de lesa patria.

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