Enzo Pérez, Torres y Mel, trío de ilusiones

Las postrimerías del año han creado grandes ilusiones en algunos clubes para el próximo. Al Atlético parece que le tocado el gordo por el reencuentro con Fernando Torres. Al Valencia le ha levantado la moral el fichaje del argentino Enzo Pérez, del que se espera resulte mejor que el bálsamo de Fierabrás a Don Quijote. El Betis ha recuperado vidilla con la vuelta de Pepe Mel al banquillo. La esperanza por el retorno a Primera es ahora más grande.

El Madrid sueña con ganar este año seis títulos para así igualar al Barça de Pep Guardiola en 2009. Para el Barcelona, el año no pinta igual. Es el contraste con las buenas nuevas de otros lares. El Tribunal de Arbitraje Deportivo le ha desestimado el recurso contra la medida adoptada a causa de los fichajes de algunos jovenzuelos que residen en La Masía.

El Atlético está en la pomada. El año pasado no sólo ganó la Liga, sino que mereció también la de Campeones que la perdió por segundos. El fichaje de Torres ha creado ambiente de euforia. Nunca jamás un jugador había levantado tanto entusiasmo. Por el Atlético han pasado figuras gloriosas como Ben Barek, Vavá, Pereira, Leivinha, Heredia, Ayala y Falcao, pongamos por caso y ninguno de ellos ha alcanzado tanto sentimiento satisfactorio como Torres.

En el Valencia se soñaba con la contratación del argentino internacional Enzo Pérez y, a pesar de las reticencias del presidente del Benfica, por 25 millones de euros ha llegado a Mestalla. Se confía en que el argentino emule a compatriotas suyos que dejaron profunda huella en el estadio valencianista. Baste recordar a Pepe Sánchez Lage, Mario Alberto Kempes, Ratón Ayala, Piojo López o Killy González. De Enzo se aguarda que ocupe plaza de los auténticamente históricos argentinos valencianistas. De ilusión también se vive. A ella se aferra, con razón el beticismo. Mel siempre la ha ofrecido.

Posdata. Máximo fue durante años la ilusión de muchos de quienes fuimos sus compañeros. Nos regalaba su pensamiento del día. Es erróneo el calificativo de viñetista. Era el editorialista más profundo. Y un gran ser humano.