El Villarreal, club incómodo

El Villarreal Club de Fútbol tiene un presupuesto de 62.099.000 millones de euros. A distancia sideral del Madrid, por supuesto, con el que no pretende comprarse. Está lejos del Atlético de Madrid, 173.952.019 y le ganó en el Calderón la primera confrontación de la temporada. De acuerdo con los números es el octavo club de Primera. Futbolísticamente, por el contrario, está por encima de Athletic y Real Sociedad que le preceden presupuestariamente. El Villarreal, bien clasificado deportivamente y bien administrado, está por delante de todos los de su categoría incluidos los dos más grandes. El Villarreal no adeuda un euro a Hacienda y Seguridad Social.
La constitución de las sociedades anónimas, como pronosticó el notario valenciano Ferrer Sapiña, en ilustrativo libro, no han sido la solución a los males económicos de fútbol. Los planes de saneamiento, dos, ni el maná de los contratos televisivos han servido para que las cuentas cuadren. Entidades administrativas de carácter político y concesiones en el aplazamiento de las deudas solo han conseguido tapar agujeros. El realidad, es ahora cuando se han establecido normas estrictas para que dada uno gaste de acuerdo con lo que tiene.

El control del Consejo Superior de Deportes ha servido para que se vaya reduciendo la deuda con Hacienda. Cada noticia que anuncia un acuerdo para el pago de lo adeudado sirve para encocorar a muchos ciudadanos, que consideran clara injusticia que a pequeñas empresas o ciudadanos en general no se les concedan tales prorrogativas.

El Villarreal es sociedad anónima y su mayor accionista es Fernando Roig. La diferencia entre este dirigente y los colegas radica en que a la hora de borrar los números rojos es él quien, de su bolsillo, pone las cuentas a cero. Y si es necesario vender acciones de una empresa, lo hace.

Cuando dio la sorpresa mundial de fichar a Martín Palermo, al presidente de Boca le preguntaron por qué lo había vendido al Villarreal y no a otros clubes con más nombre. La respuesta fue sencilla: “Es el único que ha traído la guita”. El padre de un futbolista argentino, antes de que su hijo firmara por el Villarreal, preguntó a un compatriota del equipo y la contestación fue suficiente: “Aquí, el día 30, se cobra”. Tal vez por estas cuestiones Fernando Roig resulta incómodo en la Liga de Fútbol Profesional.