Messi, ayer Zarra, hoy Raúl

Lionel Messi llenó de incertidumbre al barcelonismo cuando declaró que su futuro no lo tenía centrado en el Camp Nou. Llegó la noche del Sevilla y batió el record de Telmo Zarra. Le superó en goles aunque no en porcentaje. Emocionada la afición culé con la marca goleadora faltaba que también se convirtiera en el gran artillero de las competiciones europeas. Y también. Tenía que igualar a Raúl que había marcado 71 tantos. En Chipre le superó y dejó la marca en 74. Cristiano Ronaldo está con setenta, es decir, en puertas de buscar la igualada o la superioridad.

Messi había suscitado grandes dudas. En la pasada temporada dejó descontento al personal y en los comienzos de la presente campaña tampoco tuvo actuaciones felices. Ni siquiera hizo el gran esfuerzo en el Bernabéu. Parece, sin embargo, que ha recuperado su chispa.

El Barça prescindió de Xavi, Busquets y Neymar para comenzar el partido y al alinear a Bartra junto a Piqué colocó a Mascherano en el dentro del campo con lo que recuperó su puesto natural. Al capitán lo alineó en la segunda parte para dar descanso a Rakitic y sentó a Jordi Alba con el fin de que pudiera jugar Adriano. Luego fue expulsado Rafinha y Luis Suárez dejó su puesto a Busquets para reforzar la zona defensiva.

Con diez llegó el cuarto gol, el tercero de Messi, que esta vez sí fue lo que los ingleses llaman “hat trick”, porque logró las tres dianas consecutivamente. Cuando hay un gol de otro jugador entre los tres se trata solo de una tripleta.

Messi vuelve a ser el arma letal barcelonista. Aunque ha aceptado comenzar las jugadas desde la banda derecha, como si fuera extremo, acaba llegando al centro del área contraria y busca el gol casi con afán. Con el mismo que Luis Suárez quien, al fin, se quitó de encima la ansiedad al lograr su primer tanto.

El Barça sigue dependiendo de Messi. Impulsa al equipo a la victoria siempre que se siente cómodo y bien acompañado. Con Neymar ha ligado y con Suárez, también. Messi está volviendo donde solìa.