Messi y Cristiano no necesitan periodistas de cámara

Los récords de Lionel Messi y de Cristiano Ronaldo se han convertido en lucha de intereses entre los medios informativos de Madrid y Barcelona. Da la impresión de que hay periodistas más involucrados en la pugna entre los dos grandes que los propios protagonistas. Florentino Pérez y Josep María Bartomeu no precisan tener periodistas de cámara como antaño. No es necesario. El cupo de voluntarios es suficientemente grande para que nadie se plantee la oportunidad de convencer a colegas dispuestos a arrimar el ascua a las sardinas de los dos grandes.

En los tiempos de Kubala y Di Stéfano no se echaba mano de cimitarras para mantener duelos. Los dos futbolistas, para empezar, eran gentes de bien y mantenían entre ellos gran relación. Kubala vistió la camiseta del Madrid cuando se le requirió para homenaje o beneficio y lo mismo hizo Di Stéfano vestido de azulgrana. Alfredo era tan cuidadoso y tan deseoso de quedar bien que se llevaba sus botas envueltas en periódicos. No quería el menor problema.

La relación entre Cristiano y Messi no es ni parecida. El argentino, aunque ello no guste a los madridistas, es más discreto y no suele plantear discusiones sobre su supremacía. El madridista, jugador de categoría más que galáctica, que era lo que más gustaba a Florentino, sí saca el pecho en ocasiones y de ahí que en algunos campos intenten castigarle con frases despectivas. Su respuesta son los goles lo que no supone ventaja alguna ponerle a pan pedir. Los gritos le estimulan.

La amistad entre Ladislao y Alfredo llegó al extremo de que en el momento en que el primero salió del Barça y el segundo, del Madrid, se juntaron en el Español. Kubala era jugador y entrenador al tiempo y fue él quien llamó a su amigo.

Los tiempos han cambiado y nadie imagina a Cristiano y Messi en amor y compaña. Y el argentino, además, sólo habla para diarios de su país. Las portadas de los diarios deportivos, los programas televisivos y radiofónicos no ayudan a que exista convivencia entre las dos grandes estrellas del fútbol español. Probablemente, además de intereses económicos de los medios hay demasiada carga forofil en ellos. Hay excesiva militancia.