Messi no borra a Zarra

Lionel Messi sembró la duda respecto de su futuro y el Camp Nou, la directiva y sus compañeros se volcaron en él para festejar que superó el record goleador de Telmo Zarra. Y fue petición unánime para que se quede. Han sido 59 los años en que se ha mantenido la marca de los 251 goles obtenidos por el delantero del Athletic Club. Más de medio siglo ha tenido que pasar para que en el fútbol español con figuras tan legendarias como Di Stéfano o Kubala no se lograra superar al vasco.

Zarra fue la imagen que utilizó el régimen de Franco en los años de la posguerra. La España zaragatera y triste estaba dolida por las heridas del conflicto. Muertos, lisiados y cárceles repletas de republicanos derrotados obligaban a una vida sin alegrías. Además, había hambre y racionamiento. El fútbol sirvió como bálsamo. Las figuras la época como Zarra hicieron posible que los campos de fútbol fueran el escape para que una vez por semana hubiera desahogos.

Zarra encarnó la figura épica por sus goles, su modo de jugar y por sus remates de cabeza. Se llegó a decir que era la mejor cabeza de Europa después de la Churchill. Era, además, ejemplarizante en el campo. Llegó a los altares cuando en 1950, en Río de Janeiro, en Maracaná, le marcó un gol al inglés Williams, que supuso la victoria más celebrada de aquellos años. El régimen, su prensa, cantó el triunfo ante “la pérfida Albión”.

Zarra comenzó a jugar en una Liga con doce equipos. Al año siguiente, en la 40-41 hubo catorce y en la 50-51 ya disputaron la Liga dieciséis equipos. Fue el número con que se retiró. Messi siempre ha jugado el campeonato de veinte. Cuando comenzó el actual ambos estaban empatados a 272 encuentros, pero la diferencia de goles estaba a favor de Telmo 251, contra 242. Doce encuentros más ha necesitado el argentino para superar al vizcaíno.

No son comparables las épocas. Los campos no tenían la alfombra actual y San Mamés era el paradigma del campo embarrado en el que había que empujar una pelota de cuero con correílla que pesaba más que la actual y volaba menos. La alimentación, la preparación física y los viajes no pueden equipararse. Los jugadores de desplazaban en autobús y hacían recorridos de cientos de kilómetros. Y en alguna ocasión hasta tenían que empujar en una cuesta al vehículo que funcionaba con gasógeno y no podía con todo el peso. También hubo que empujar en carretera repleta de nieve.

Zarra se enfrentó a los mejores arietes de la época. Mundo, Pahiño, Cèsar y Campanal entre los españoles y aún tuvo ocasión de compartir duelos con Kubala, Di Stéfano y Wilkes. Telmo formó parte del Athletic que más simpatías tuvo en todo España. Iriondo, salvado del bombardeo de Guernika, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza compusieron la delantera más apreciada. Fueron sin quererlo el argumento político para hacer olvidar a la selección de Euskadi que se había quedado en México y Argentina. Al Athlétic volvió Iraragorri, al Oviedo, Lángara y el Deportivo, Zubieta. Entre vascos y catalanes del exilio se perdió la gran selección que podía haber marcado una época.

Zarra mereció tal admiración que fueron varias ciudades las que le dedicaron partidos de homenaje en el año de sus despedida. Yo le vi en Castalia jugar con el Castellón. Todos los niños queríamos su foto y escribirle pidiéndosela no era ejercicio baldío porque había respuesta.

Messi le ha superado y en Barcelona se ha festejado su éxito, con pitos para Josep María Bartomeu y Andoni Zubizarreta al aparecer en el video que recogía sus goles y las palabras de sus compañeros, pero difícilmente podrá contar con la admiración que tuvo Telmo. En este aspecto además de goleador fue único como ser humano.

Messi pasa la historia, pero no borra las paginas que escribió Telmo Zarraonandia (viejo, bueno y grande) Montoya. Fue como su apellido, bueno y grande aún en su vejez.