Gana Pedro León y pierde la Liga

La gente del fútbol siempre le ha hecho ascos a los tribunales de justicia. Durante años ha mantenido la teoría de que se bastaba con los comités deportivos. La FIFA ha sido la espada de Damocles que pesaba sobre todos cuantos tenían la intención de buscar en la vía civil lo que no se conseguía por la deportiva. El recorrido hacia la libertad está lleno de hitos trascendentales. Que el juez Borja Villena haya dado la razón al futbolista Pedro León, en contra de la Liga de Fútbol Profesional y del propio Getafe, ha sido la última batalla perdida por quienes han luchado siempre por el inmovilismo.

La selección española se proclamó campeona de Europa gracias a que se le permitió la participación después de anunciarle su sanción si en España se mantenía firme lo dispuesto por la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional. Esta rechazó la petición de la Federación de suspender cautelarmente la orden ministerial que le obligaba a convocar elecciones en el mismo periodo que todas las demás. Ángel María Villar se salió con la suya porque la amenaza de la FIFA de eliminar a España fue suficiente para que se le permitiera lo que deseaba. Una vez más la gente del fútbol se pasó por la entrepierna lo dispuesto por un tribunal. El equipo dirigido por Luis Aragonés ganó la Eurocopa, Villar convocó las elecciones cuando lo consideró conveniente y ahí sigue.

Los pleitos por derechos laborales entre futbolistas y la Federación son incluso anteriores a la Guerra Civil. Tuvo que ser un futbolista, Joaquín Sierra Quino, quien se rebelase con la norma que convertía a los jugadores en individuos sin libertad de contratación. El club podía prorrogarle indefinidamente el contrato y, en el mejor de los casos, le aumentada un quince por ciento el salario. La creación de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) que junto a Quino creó el catedrático de Derecho Laboral y ex futbolista, José Cabrera Bazán, rompió el primer gran dique. Después se ha continuado legislando siguiendo las corrientes actuales. Los cavernícolas han tenido que aceptar los cambios.

El último gran problema se ha derivado de la obligación de mantenerse dentro de los límites fijados para el “Fair play financiero”. El Getafe no podía superarlo y tomó la decisión de no conceder ficha a Pedro León porque el salario de éste sobrepasaba su límite.

El juez ha estimado que negarle la ficha el Getafe como a la Liga de Fútbol Profesional, la Federación esta vez estuvo con el asalariado, es vulnerar su derecho al trabajo y más cuando tiene contrato en vigor. El juez del 8 de lo Mercantil sentenció: “Debo ordenar y ordeno a la LFP que proceda a expedir el visado previo de la licencia federativa de Pedro León Sánchez Gil, con inaplicación para tal caso de las reglas fijadas por aquella sobre limitación del coste de plantilla deportiva en los presupuestos de los clubes y SAD; y a permitir su alineación con el Getafe, sin que se incurra por éste en alineación irregular ni en ningún tipo de sanción por dicha razón, y a remover todo obstáculo que de ella dependa para permitir dicha alineación en competiciones por ella organizadas”.

En vísperas de la sentencia el profesor Fernando Pérez-Espinosa, que tantos pleitos ha ganado en los tribunales en defensa de los futbolistas y contra los clubes, opinaba en el mismo sentido. El jugador no es responsable de que el club sobrepase el presupuesto y que, en todo caso, la norma deberá ser aplicada a nuevos contratos y no a los vigentes.

Los clubes parece que se han tonado en serio el control presupuestario lo que era justo y necesario, pero no deben hacerlo a costa de los futbolistas con contrato en vigor. Los desajustes, las deudas a Hacienda y Seguridad Social no los han causado los profesionales, sino los dirigentes que no han sabido administrar adecuadamente.