Luis Enrique toma la alternativa

Luis Enrique toma la alternativa en el Bernabéu. Del estadio madridista salió en hombros Pep Guardiola. Luis Enrique no se debería conformar con una faena de aliño. Su prestigio como entrenador se lo puede dar un triunfo en la casa del mayor adversario. El Barça no llega este año sacando pecho y lo recibe el Madrid, que está eufórico, y más después del apabullante partido jugado en Anfield frente al Liverpool al que no había ganado nunca.

La prontitud con que se enfrentan los dos grandes impide que las emociones sean mayores. No se puede hablar de “partido del siglo” porque quedan demasiadas fechas para que la Liga comience a sustanciarse. Llega el equipo barcelonés con cuatro puntos de ventaja. Es ocasión para que el Madrid rebaje la cifra. La victoria barcelonista sería duro trámite para el Madrid porque siete puntos de delantera obligarían a remontada épica contando además con los fallos del adversario.

Tal y como se han manifestado ambos conjuntos, a pesar de lo complicado que resulta pronosticar, da la impresión de que el equipo madrileño se halla en mejor forma. Luis Enrique y Ancelotti han jugado sus bazas en Liga de Campeones concediendo descansos, pero ello no basta. El Madrid necesita menos pases para llegar al gol. El arma barcelonista ha sido, en los últimos años, su capacidad para dominar el balón. Arrebatárselo siempre ha sido difícil. Si el Madrid trata de equilibrar la posesión del mismo se verá un encuentro distinto al de años anteriores. Sin embargo, da la impresión de que no habrá cambios formales en los sistemas de cada formación.

En campañas anteriores se planteaba un duelo goleador entre Cristiano y Messi. A tal pelea parece que ha renunciado Messi, quien ahora trata de cumplir con la misión, también extraordinaria, de facilitar el gol a sus compañeros.

Ancelotti ha de decidir si potencia el centro del campo para que el Barça no domine el juego o se la juega con tres atacantes natos para imponer su rápido contragolpe y su facilidad goleadora. El conjunto barcelonista tiene a mano la oportunidad de mantener tres hombres en vanguardia con la incorporación de Luis Suárez. Messi y Neymar pueden tener un gran acompañante. Si Luis Enrique se decide por ello, el centro del campo será menos dominador.

Sobre el autor de esta publicación