Las alas del Atlético son su juego

El Atlético de Madrid homenajeó al Ejército del Aire recordando la historia de la posguerra en la que se convirtió en el auténtico equipo del régimen. Esta vez el homenaje fue también para su público porque venció 2-0 al Espanyol. En los prolegómenos hubo paracaidistas que cayeron del cielo. Del cielo le cayó al Athletic de Madrid la fusión con Aviación Nacional, equipo sin club, pero con grandes jugadores.

Aquello le sirvió para gozar de las mejores años de sus vida porque los empalmó con el descenso a Segunda, en 1936, del que se salvó por méritos de guerra de los de Aviación Nacional, al derrotar en Mestalla a Osasuna, que por los miles de boinas rojas en la Plaza del Castillo, el aciago 18 de julio, también se creía con derecho a la plaza vacante que había dejado el Oviedo por tener Buenavista en ruinas.

El domingo, en jornada mañanera el Calderón se llenó. Igual que hace unos años cuando Vicente Calderón hizo el ensayo de jugar a esa hora y tuvo notable éxito de público. Eran tiempos en que se había notado claro descenso en las taquillas. El adversario de entonces fue el mismo, el Español, aún no se escribía en catalán, que no era equipo de grandes atractivos. Sin embargo, llenó el estadio. La prueba fue satisfactoria, pero finalmente, Calderón entendió que las matinales eran propias del Rayo, equipo de Segunda, y renunció a horario tan exitoso.

El Athletic de Madrid que pasó a ser Athletic de Aviación y con la castellanización Atlético de Aviación, renunció al patrocinio aéreo y quitó su apellido y las alas de su escudo. El Athletic tuvo en aquella época equipos que se recitaban. Verbigracia: Tabales, Mesa Aparicio, Gabilondo, Germán, Machín y como remate, la auténtica delantera de seda Manin, Arencibia, Pruden, Campos y Vázquez. Después, la gloriosa con Juncosa, Ben Barek, Pérez-Payá, Carlsson y Escudero. Pérez-Payá fue el último “amateur” del fútbol de Primera y al pasar al Madrid el Atlético le regaló como premio un automóvil.

El club vivía en el desaparecido Estadio Metropolitano, en la Ciudad Universitaria. Su entorno era la Avenida Reina Victoria y su estrato social tenía gran implantación en la zona de Cuatro Caminos. Lo fundaron estudiantes vascos, a imagen y semejanza de su Athletic bilbaíno y de ahí la camiseta colchonera. Existe la tradición de que en su masa social había gentes de la Casa del Pueblo de Cuatro Caminos y entre sus simpatizantes estaba el mismísimo Pablo Iglesias Posse. El auténtico.

El hoy Atlético es campeón de Liga, disputa la Liga de Campeones y ha sido por segunda vez, subcampeón de Europa. Ahora tiene alas, pero en su juego. Ha recuperado la tercera posición del fútbol nacional. Con Cholo Simeone ha creado el eslogan de “partido a partido”. Ha sustituido a la pregunta infantil de “papá por qué somos del Atleti”. La respuesta de hoy es sencilla. Se acabó la historia del “pupas”.

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