El toque, si hay futbolistas para ello

Las derrotas de los equipos nacionales de fútbol, desde las categorías juveniles a la Sub-21 y la A, han obligado a la reflexión. Sobre el asunto del estilo se han planteado las principales discusiones. De acuerdo con lo establecido con anterioridad, el juego que ha caracterizado a los equipos y que ha llevado a conquistas de de grandes títulos, es innegociable. Hay que mantenerse en el mismo.

Durante años se sostuvo que el único sistema futbolístico que podía caracterizar al equipo nacional era la furia. Ciertamente, en muchas ocasiones cuando aparecía esta se cambiaba el signo del encuentro. Ello era, sin embargo, recurso hasta cierto punto burdo porque en el mundo ya no se podía sostener el “a mí el pelotón que los arrollo”. Hubo que cambiar de idea.

Con Luis Aragonés llegó el cambio. Prescindió de varios futbolistas tenidos como insustituibles y escogió un grupo de jugadores jóvenes y de escasa talla. Tenían como característica fundamental que manejaban el balón con precisión y tenían un concepto moderno muy distinto.

Luís potenció ese tipo de fútbol pese a que él había sido gran especialista en el contragolpe, sistema que le produjo grandes éxitos en equipos de club. Su gran virtud fue acomodarse al tipo de futbolista con el que podía contar. Viendo el panorama creyó conveniente fomentar el juego que practicaban algunos y los unió para formar una selección, que después de conquistar la Eurocopa se subió al carro de los triunfadores y aún sin él, pero sosteniendo las mismas pautas, ganó el Mundial y otra Eurocopa. Vicente del Bosque tuvo el acierto de no tocar aquello que funcionaba bien. Más bien animó que no se perdiera la ruta.

Con las victorias todo fueron complacencias. Con las derrotas se ha puesto en cuestión la efectividad de la fórmula y ya se discute sobre la conveniencia de su mantenimiento. En mi opinión, en el fondo del problema está decidir si para mantener el estilo se sigue contando con jugadores capaces de interpretarlo. En primer lugar, ya no hay Xavi ni Xabi que se complementen. Continúa habiendo jugadores con calidad suficiente para sostener el tinglado del toque como Iniesta y Silva, pero ambos no reemplazan a Xavi. Al vasco es más fácil de suplir porque jugadores parecidos los hay.

En ocasiones hemos reprochado el no contar con el Plan B cuando el gol se ha negado por las fuertes barreras defensivas de los contrarios y se ha creído en la conveniencia de buscar extremos para que desde las bandas se rompiera el atasco del centro. No parece que ambas soluciones sean contradictorias. Se puede jugar de la manera que ha dado triunfos y cambiar si ello se requiere por el contragolpe rápido. El toque, sin velocidad está muerto. El Barcelona que ha sido la madre del mismo, ahora, marca goles al contraataque para aprovechar la velocidad de Messi y Neymar. En el Madrid ocurre lo mismo porque los embales de Cristiano y Bales son muy difíciles de contener.

La idea tal vez sea, sin renunciar a lo que ha dado títulos e imagen, tener el recambio necesario. De momento, después de jugar con falso nueve, Del Bosque ha recurrido a juntar a dos delanteros centro, Costa y Alcácer, que se complementan y crean más inquietud en los zagueros adversarios. En el fútbol no se puede sostener la infalibilidad de ningún sistema estricto.

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