El Atlético ficha millones chinos

El Atlético de Madrid ha hecho el fichaje más importante de la temporada: ha incorporado a la propiedad al chino Wang Jianlin, el segundo hombre más rico de China. El club necesitaba ampliar el capital porque los números rojos le persiguen y sólo con la familia Gil y Enrique Cerezo no es posible mantener la sociedad con el nivel que se ha exigido tras conquistar la pasada Liga y jugar la final de Campeones.

El fútbol se ha internacionalizado económicamente y de ahí que hayan llegado grandes fortunas a clubes emblemáticos de Inglaterra, Francia, Italia y Mónaco. En España han aparecido los grandes patrocinadores árabes que figuran en las camisetas de Barcelona y Real Madrid. Ahora mismo, Florentino Pérez está con la fabulosa operación de conseguir de un fondo de Abu Dabi quinientos millones de euros para la transformación del estadio Santiago Bernabéu que tiene proyectada. En este caso, además de camisetas, habrá titulo nuevo para el recinto con lo que Santiago Bernabéu, al menos durante veinte años, quedará entre paréntesis.

La necesidad de captar dineros es cada día más acuciante. La Liga española es la más endeudada de Europa. Las deudas con Hacienda, aunque cada año son menos porque los clubes no tienen más remedio que cumplir con el programa de los aplazamientos, son objeto de análisis desde Bruselas. Algunas ayudas han sido públicas.

Jianlin acaba de comprar el emblemático Edificio España de la capital madrileña y su prestigio como hombre de grandes negocios va a cobrar, con su aportación al Atlético, notoriedad nacional. Jianlin maneja negocios en medio mundo y ahora tocaba invertir en España. El Atlético verá muy reforzada su economía y podrá ampliar el campo de acción en lo que respecta a los fichajes dado que, en aplicación de las normas actuales sobre el fair play financiero, no le quedan resquicios para poder adquirir un jugador en el mercado de invierno si llega el caso.

Hace un tiempo recibió un préstamo del singapurense Peter Lim, socio del intermediario portugués Jorge Mendes, que le salvó de graves apuros. Lim quiso convertir sus treinta millones en acciones. Miguel Ángel Gil, con buen sentido, no se prestó a tal operación. El club pagó la deuda y Lim no entró en el consejo de administración. En Valencia despreciaron a Jianlin y optaron por Lim. Y el club de Mestalla aún no está a salvo.

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