La selección femenina redime a la masculina

Lucas Mondelo es hombre y dirige la selección española femenina de baloncesto. Que se sepa nadie ha puesto en cuestión que a las chicas no las dirija una exjugadora. Es más o menos lo que se ha pedido en tenis para la Copa Davis. El tío de Rafa Nadal se lució cuando cuestionó el nombramiento de Gala León como capitana de los tenistas. Dado que lo importante no es el sexo, sino que los equipos funcionen adecuadamente, las subcampeonas del mundo de baloncesto, nuestras representantes en el reciente mundial, únicamente derrotadas en la final por las estadounidenses, no han puesto en ningún momento pies en pared por ser dirigidas por un señor. Las subcampeonas han conseguido, pese a ser segundas, uno de los mayores éxitos del deporte español y especialmente del baloncesto.

Donde cayeron los Gasol, (Pau y Marc) Reyes, Rudy, Ricky, Ibaka, Sergio, Calderón, Navarro, Claver, Llull y Abrines, conjunto de estrellas apagadas, han triunfado Laia Palau, Alba Torrens, Laura Nicholls, Silvia Domínguez, Leonor Rodríguez, Sancho Lyttle, Laura Gil, Anna Cruz, Nuria Martínez, Leticia Romero y Marta Xargay. El mayor éxito anterior de la selección femenina fue una medalla de bronce y esta vez la plata tiene valor de oro.

En año en que las selecciones masculinas de fútbol y baloncesto han rozado el ridículo, sobre todo en Brasil, hemos tenido un verano repleto de triunfos de nuestras deportistas. La selección de baloncesto ha sido la guinda el pastel en el que han estado nadadoras, gimnastas, nadadoras de la sincronizada y golfitas vencedoras de una especie de Ryder femenina y que para rematar la función, Azahara Muñoz ha ganado el gran torneo de Francia.

En España no hay todavía cultura de deporte femenino. Ni siquiera se tiene muy en cuenta a las que juegan al fútbol que también recientemente han puesto su pica en Flandes clasificándose para la fase final del Mundial. Las chicas del baloncesto apenas llegadas a Madrid comenzaron la dispersión porque no todas pertenecen a equipos españoles. La desaparición del Ros Casares, equipo supercampeón, fue una pérdida de la que no ha sido posible reponerse. Y pese a ello, medalla de plata.

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