Lim quiere que le regalen el Valencia

El Valencia Club de Fútbol todavía no ha firmado la venta de su mayoría de acciones a Peter Lim porque Bankia ha tomado precauciones sobre el futuro del club. El Valencia se mantiene en pie gracias a los créditos de la entidad bancaria que le prestó dinero suficiente para poder vivir tras los desastres económicos acaecidos, entre otras razones, por la construcción de un nuevo estadio sin haber vendido el viejo. La burbuja inmobiliaria echó por los suelos el porvenir valencianista y gracias a los 230 millones de euros que aún debe ha podido llegar hasta hoy.

En Valencia se ha establecido una lucha mediática entre quienes consideran a Lim el salvador y atacan a Bankia sin cuyo auxilio no estaríamos hablando de venta de acciones. En mayo se eligió a la empresa Meriton del singapurense Lim como la mejor oferta para la compra. La entidad bancaria ha aceptado condiciones generosas para la entrada de éste y él ni siquiera se ha dignado aparecer por Valencia. En todas las negociaciones ha habido que sospechar que lo que quería no es una compra sino un regalo. De entrada, pedía una quita de cien millones y en el entramado del convenio si se ha garantizado una parte. Bankia ha aceptado que los noventa millones de la partida de la Fundación, la mayoría accionarial, los pague en tres plazos, le ha concedido la refinanciación de la deuda en magnificas condiciones y las conversaciones se interrumpieron porque Lim no acepta las cláusulas en las que Bankia se quiere curar en salud y, al tiempo, defender a la propia sociedad deportiva.

El acreedor entiende que en caso de obtener beneficios económicos con la venta del nuevo estadio sirvan para pagar parte de la deuda. Lim no acepta tal condición. Bankia entiende que hay que establecer una diferencia en la propiedad de los futbolistas porque no quiere que sean propiedad del nuevo dueño y compre a los que pertenecen al club y, posteriormente, los venda con obtención de beneficios. Bankia pide que exista una cláusula en la que le nuevo propietario se tenga que atener a unos límites con respecto al endeudamiento. Teme que aumentar tal partida podría llevar al Valencia a quiebra y no se podrían pagar deuda e intereses.

Lim presta cien millones de euros al Valencia y pone como condición recuperarlos en cuatro años. En definitiva, quiere cobrar antes que Bankia. En todos los grandes clubes ingleses y franceses, adquiridos por notables empresarios, estos han ido de compras poniendo el dinero por delante lo que no ha hecho todavía Lim y ya ha llenado la entidad de exigencias. Él y su socio, el intermediario portugués Jorge Mendes, hacen y deshacen con la plantilla. La alegría con que se vio la llegada de Lim ha consistido en que el Valencia viva de prestado. Sólo son suyos los jugadores que ya estaban en el club.

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