El homenaje a la Diada, un tostón

El Madrid salió a jugar al Bernabéu con el público de uñas y convirtió el malhumor en felicidad. El Barcelona pisó el Camp Nou con el personal eufórico por el liderato liguero y la salida del campo no fue muy entusiasmante dado que su equipo no les hizo muy felices. Fue peor lo del Atlético que perdió en Atenas con el Olympiacos. La Liga de Campeones ofrece grandes contrastes. En la primera fase las derrotas o empates no son dramas porque en la liguilla caben las rectificaciones. Es a lo que aspira el Athletic que empató en San Mamés con el Shakhtar.

Luis Enrique se sumó a la celebración de la Diada con la alineación de siete canteranos. Era homenaje a La Masía cuyas fórmulas han sido condenadas por la FIFA. El entrenador barcelonista echó mano del mágico Xavi, para que llegara al récord del número de partidos jugados en copa de Europa, además de Messi y Neymar. Era ocasión para que aparecieran en escena los jóvenes en quienes se tienen puestas tantas esperanzas. Con las entradas de Iniesta, Sandro y Rafinha en la segunda parte, hubo diez futbolistas de la casa.

Evidentemente, la mejor manera de constatar las posibilidades futuras de los canteranos es ponerles a prueba cuando se presupone que el adversario no pondrá problemas irresolubles. Antaño, los equipos chipriotas pedían jugar los dos partidos con el Madrid en el Bernabéu porque ello les proporcionaba mejores resultados económicos. Ahora, ya no hay Limasoles. Todos los equipos de la isla mediterránea, se han reforzado y el mismo Apoel tiene en su nómina a jugadores de diversas nacionalidades, incluida la española, con Urko Pardo como portero, excanterano de La Masía.

Al Barça le costó vencer. El gol llegó a balón parado con remate de cabeza de Piqué. El Apoel, bien cerradito, puso grandes dificultades a Messi y Neymar para que transformaran sus diabluras en goles. El juego fue aburrido. Una vez más le costó marcar goles. Tal vez puede valer la excusa de la alineación tan poco habitual. Tampoco los canteranos aportaron mucha luz. El Barça hizo un fútbol híbrido. Ni toque ni verticalidad. Un tostón.

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