Costa Rica, en el corazón

La ausencia de la Roja obliga a los aficionados españoles a apuntarse a una selección. Habitualmente, el fútbol induce a tomar partido porque ser neutral resulta aburrido. Suele ser frecuente hacerse partidario del más débil. En el caso presente es bastante natural que muchos españoles tengamos mirada placida en las selecciones de hispanohablantes. Pero hay más. Sin selección se toma partido por los jugadores de nuestros equipos, por nuestros mercenarios. Y por Costa Rica que ha llegado al corazón.

Ayer estaba el madridismo pendiente de Francia porque se desea que Benzema cumpla como estrella tras la desaparición del torneo de Cristiano, quien no ha podido competir con Messi y Neymar y ni siquiera con James Rodríguez, que ha hecho su aparición en escena para que en los medios madrileños no sólo se ponderen sus virtudes futbolísticas, sino que se proclame que el deseo de toda su vida es jugar en el Madrid. Los madridistas están ahora pendientes del alemán Kroos, perla por la que parece que el club va a pujar.

El jugador germano tiene a su favor su origen y es que en el Bernabéu siempre se ha considerado a los jugadores germanos valores seguros. Stielike y Breitner fueron dos ejemplos extraordinarios, como Schuster. No lo llegó a ser Gubter Netzer aunque llegó como gran estrella.

Las aficiones siguen los avatares de los suyos y así, en Valencia, el gremio granota que ya tenía a Keylor Navas en los altares lo ha pasado de beato a santo. Los valencianistas tienen repartidos a Gago y Guardado cuya presencia en Mestalla no gusta. Así que lo mismo les da que les da lo mismo.

En Barcelona parece que tiene asegurado el as en la manga porque confían en que Messi o Neymar serán los reyes de la samba. Ya han sacado tajada con Alexis considerado líder chileno. Para los atléticos ha bastado que Godín usara la cabeza otra vez incluso mejor que los pies. Hubo decepción en Villarreal porque el gol de Gio dos Santos no sirvió para que México siguiera en la competición. Holanda hizo bueno el dicho taurino de que hasta el rabo todo es toro y en los instantes finales logró la victoria. Con penalti más que discutible por cierto.

Costa Rica se ha ganado el aplauso de miles de españoles. Era la cenicienta del baile brasileño y se ha ganado el favor general por sus victorias. Se alabaron sus gestas ante Italia e Inglaterra, pero tal vez lo más plausible ha sido su triunfo en los penaltis ante Grecia.

Ha habido partidos en que la emoción ha perdurado hasta el final, la prórroga y los penaltis, pero no ha habido triunfo más épico que el de los costarricenses. Aguantaron con un hombre menos tantos minutos que parecía imposible que llegaran a la prórroga. Lo hicieron con sangre, sudor y lágrimas y finalmente la suerte les fue propicia. La suerte y el paradón de Keylor Navas al quinto penalti de Grecia.