Xabi Alonso, fracasado, culpa a otros

Xabi Alonso ha protagonizado un fin de temporada mediocre en el Real Madrid. Pero tenía quien le escribiera. Eso en realidad no es difícil siempre y cuando se pertenezca al Madrid. En Brasil ha sido uno de los jugadores que ha fracasado. Su actuación ante Holanda fue normal de acuerdo con lo que se le había visto en el Bernabéu. Contra Chile su participación fue todavía más nefasta. A Xabi, tantas veces firme defendiendo, se le escaparon dos balones y fueron goles de los contrarios. No brilló en los pases largos. Estuvo impreciso en la cesión del balón. Únicamente acertó al marcar de penalti el gol a Holanda. Relevado en la segunda mitad contra los chilenos fue la estampa de la estrella que palidece. Al verse señalado, por más que Vicente del Bosque trató de salvar a quienes protagonizaron el mitin contra los holandeses, no ha tenido otra salida, otra excusa, que poner a pan pedir a algunos de sus compañeros.

Xabi ha tenido salida de pata de banco al acusar a algunos colegas de falta de hambre de triunfo. Según él, hubo quienes no dieron la cara, quienes no pusieron empeño en la victoria. Naturalmente, tales afirmaciones han servido para que en el vestuario haya crecido la desconfianza. El grupo, que durante años ha presumido de ser una piña, se ha transformado en pequeño volcán. Curiosamente, ha habido quien le ha defendido: Arbeloa, que de este modo ha obtenido algún protagonismo ya que fue eliminado de la lista mundialista. Y con justicia, por cierto.

Actitud tan pobre no la tuvo su padre, el bueno de Perico Alonso, cuando con la selección española pasó el mal trago del Mundial-82. Ha sorprendido que un jugador que ha sido importante en el Mundial y la última Copa de Europa, en la primera, la de 2008, fue suplente de Marcos Senna, uno de los tres jugadores más brillantes de aquella conquista, haya puesto pies en pared.

Da la impresión de que, consciente de que ha sido uno de los futbolistas a quienes hay que dar la boleta y buscarles retiro, ha querido decir adiós poniendo a los pies de los caballos a compañeros, que aunque no han tenido mayor fortuna en el juego, no se puede decir que se desentendieran a la hora de buscar el triunfo.

Alonso no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Habría sido más honrado salir a cantar la palinodia. Como ha hecho Casillas, que también está más que tocado y ha perdido el carácter de insustituible. Le ha salvado la honradez, la vergüenza profesional. Alonso no ha sabido perder.