Tras Maracaná no llega el diluvio

Vicente del Bosque es persona seria y en ningún momento es capaz de decir aquello de un rey francés quien afirmó que tras él, el diluvio. Es impensable que Del Bosque arroje la toalla, que tenga una despedida a la francesa, que de un portazo, aunque es previsible que tras el Mundial desee abandonar el banquillo.

La Federación le tiene destinado alto puesto organizativo y en último extremo siempre quedará dentro de la casa. Como seleccionador estará hasta que se lo pidan. Es lógico que y tras el descalabro mundialista se especule con el futuro inmediato. Por una parte está el nombre del sucesor de Del Bosque. Ello no se hará de prisa y corriendo. No habrá improvisación. Este asunto no debe preocupar. La incógnita está en el porvenir de la selección, pero no viene el diluvio.

Es natural que después de lo ocurrido algunos insistamos en que era previsible lo sucedido porque el equipo nacional ha sido estos años, el trasunto del Barça y en el Camp Nou han acabado por admitir que se ha llegado al final de la etapa.

En las plantillas de los clubes españoles hay jugadores que pueden reemplazar a quienes han estado en primer plano durante seis años. Los actuales no son viejos, pero son varios los que han llegado a la treintena y en más de un caso, su sustitución no admite duda.

Entre las nuevas generaciones hay futbolistas que apuntan alto. El Madrid padeció la desgracia de la lesión de Jesé y tiene en la recámara a Isco, jugador en el que no confió el seleccionador y tengo para mí que fue error. Del Bosque ya llamó para el amistoso con El Salvador a Deulofeu y en el Barça hay más de un futbolista joven con futuro. Baste mirar los nombres de la sub-21 para comprobar que el relevo existe. Entre los futuribles están, además de De Gea y Koke, Bartra, Alberto Moreno, Bernat, Thiago, Carvajal, Illarrramendi, Iñigo Martínez y varios más que apuntan muy alto. En el equipo actual aún quedan jugadores en edad como Jordi Alba, Mata y Azpilicueta. Hay más futbolistas, especialmente en la cantera barcelonista, en los que cabe confiar.

El cambio obligará a ciertas dosis de paciencia. Es probable que haya que sufrir más de una desilusión. El futuro exigirá dudas y pruebas hasta encontrar un conjunto que camine por la senda que han abandonado sus mayores.

 

Sobre el autor de esta publicación