Beneficio de la duda, con muchas dudas

A la selección española a pesar del 1-5 ante Holanda aún merece el beneficio de la duda. Ello, sin embargo, es gesto generoso. El equipo necesita solidaridad aunque su actuación no le concede futuro ilusionante. Se está recurriendo a pensar que hace cuatro años, en Suráfrica, se perdió el primer partido, frente a Suiza (0-1) y se ganó el Mundial. Creo que lo ocurrido en ambas ocasiones no ofrece opiniones similares.

La derrota con los suizos no creó tanto daño moral. Pese a caer ante un equipo que no aspiraba a ganar el Mundial, como es Holanda, siempre aspirante, las sensaciones fueron muy distintas. Se acabó el partido con insatisfacción y rabia por el resultado, pero sin sentirse ninguneado. En Salvador de Bahía se sufrió un golpe mucho más duro. El desastre del segundo tiempo creó sensación de incapacidad, de final de etapa. Prácticamente, se llegó a considerar que la actual selección no tiene tanta capacidad de reacción como la de hace cuatro años.

El análisis de lo ocurrido induce a restar importancia futbolística a muchos de los alineados. Casillas, que ya ofreció inseguridad en la final de Liga de Campeones, hasta el punto de que el gol del Atlético, que pudo haber sido el de la victoria, fue una pésima salida suya, no ha logrado crear la confianza que antaño se tenía en él. Un conjunto considerado muy equilibrado desde el guardameta hasta el ataque ha descubierto demasiadas deficiencias personales. Ni siquiera Sergio Ramos, imponente en el final de temporada mostró similar capacidad. Piqué sin Puyol y tras una lesión que le impidió disputar el tramo final de la temporada ha perdido hasta velocidad. Bastó ver como Robben les ganaba a los dos cada carrera.

Ni siquiera Iniesta, tantas veces ponderado, aguanta los noventa minutos en el excelente tono de otras ocasiones. Xabi y Busquets tampoco están en sus mejores horas. La larga, tensa y dura campaña les ha dejado maltrechos y parece casi imposible que puedan llegar al final rindiendo como se les ha exigido siempre. Xavi ya está, clarísimamente, en la cuesta abajo.

No está la columna vertebral bien asentada. Es necesario acudir al rescate con jugadores más frescos. Se precisan cambios sustanciales a lo que, se teme que, probablemente, Vicente del Bosque no se sentirá con ánimos para emprenderlos.

La Roja requiere reemplazar a varios futbolistas aunque en ello se tenga la impresión de que se ha castigado a algunos. El seleccionador va a tratar de evitar que se establezca la lista de culpables de acuerdo con los relevos que dicte. Ello será inevitable. Todos tendrán ocasión de reivindicarse, pero en el momento presente, por circunstancias fundamentalmente físicas, no están en condiciones de rendir adecuadamente y ahora se avecina correr con hándicap.

Chile no va a ser fácil de derrotar y contra quienes imponen un esfuerzo físico importante no se puede alinear a futbolistas que no están en disposición de poner la directa. Si se juega con lentitud Chile puede pasar por encima como un ciclón.

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