La Roja requiere cambios en todas las líneas

No fue una mala tarde. Fue la consecuencia del estado de la mayoría de los jugadores seleccionados. No fueron errores forzados por la presión holandesa. Fueron fallos propios de jugadores que han acabado la temporada fundidos. No hubo equivocación en el sistema empleado, sino en quienes desempeñaron las labores. El equipo no supo superar la presión y la velocidad de Holanda y corrió riesgos desde la portería al ataque. El desastre no fue la consecuencia de una mala actuación de determinados jugadores. Fue la tozuda realidad de una alineación mal hecha.

Vicente del Bosque se la jugó con los de siempre. No quiso renunciar a futbolistas con los que ha recorrido la más alta escala social. Y ahí estuvo la equivocación. Casillas no ha jugado en casi toda la temporada. Ha sido portero de Copa del Rey y de liga de Campeones. En ambas competiciones tuvo pocas oportunidades para demostrar que sigue siendo el de antaño. En la final de Lisboa cometió el gran error del partido que le costó a su equipo el gol que pudo ser la derrota. Le salvaron los muebles los compañeros. En el Mundial no hubo posibilidad de difuminar su pésima actuación. No está para seguir siendo titular.

Piqué está lento y Sergio Ramos, que ha sido jugador excepcional, sobre todo a final de campaña, se descolocó. Ambos centrales facilitaron las acciones atacantes de los holandeses. Robben les toreó en cada acción en la que había que tener cerrado el centro y ganar por rapidez las incursiones contrarias. Ni lo uno, ni lo otro.

Azpilicueta y Jordi Alba no abrieron el campo. El barcelonista, tras la lesión, no está en las condiciones idóneas. Se imponen las salidas de Juanfran y Javi Martínez para afirmar la zaga. Xabi Alonso y Busquets fueron incapaces de mandar. Les ganaron la partida los adversarios durante todo el encuentro. Del Bosque debe recurrir a jugadores con mejor forma como Koke y Cazorla. La solución a que se ha recurrido más de una vez ha consistido en el falso nueve con Cesc de protagonista. Nueve auténtico no queda otro que Villa, que aún huele el gol.

El seleccionador, por cuestión moral, contó con Diego Costa, jugador especialista en el juego de contraataque que no es precisamente el que practica el equipo español. Se salvó con el penalti que le pitaron. Silva e Iniesta, que en los amistosos habían engarzado bien el juego de ataque no estuvieron en plenitud. El barcelonista ha hecho cuatro buenos partidos en toda la temporada, pero aun siendo barcelonista, en Madrid siempre tiene quien le escriba: es manchego.

La selección está para cambia de rumbo. La aguja de marear ya no puede estar en manos de Xavi. Ha perdido fortaleza física y si no se juega con velocidad, el futbol de toque es fácilmente desmontable.

Del Bosque tiene ante si sublime decisión. Hay vacas sagradas que requieren el relevo. Luis Aragonés se atrevió a ello y alejó de la selección a un jugador tan alabado en Madrid como Raúl. Para salvar la afrenta hace falta la revolución.

 

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