Nadal no abdica ni es destronado

Rafael I de París no abdicó ni consintió que como a Luís XVI le llegara la guillotina. Un serbio intentó decapitarle y no lo consiguió. Rafael I ha aumentado su historia parisiense hasta nueve triunfos en Roland Garrós. Tuvo que sufrir, tuvo que luchar hasta el final, pero después de la derrota en el primer set recuperó su tradicional espíritu de inasequible al desaliento y en una pista en la que pese a los éxitos aún no ha obtenido el beneplácito de los parisienses, volvió a proclamarse campeón Djokovic ganó la primera manga y después cometió errores de bulto constantemente y para ganar a Nadal hay que jugar sin el mínimo error, al ciento por ciento de las posibilidades. No hacerlo así es condenarse a la derrota.

En un país en el que la moral ciudadana está por los suelos y el futuro se presenta tan incierto y oscuro como el reinado de Witiza son los deportistas los únicos que siempre responden a las emociones del pueblo. El deporte sigue siendo la pócima balsámica con que se posibilita la sonrisa. Rafa Nadal no abandona el podio.

La victoria de La Roja frente a El Salvador, por el contrario, no ofreció excesivos motivos para el entusiasmo aunque proporcionó varias noticias que conviene tener en cuenta. Se jugó más al contragolpe que el toque para que Pedro y Diego Costa corrieran hacia la puerta contraria. Actuó Cesc, pero no lo hizo de falso 9, porque también apareció David Villa, quien hizo honor a su categoría de máximo goleador de la selección y con dos tantos. Su cifra llega ya a los 58. Jugaron Costa y Juanfran sobre quienes se tenía algunas dudas respecto de su condición física y ambos respondieron satisfactoriamente.

De los aspectos destacables hay que hacer mención al entusiasmo y magnífico estado de forma de Sergio Ramos a quien el campo se le queda pequeño. Busquets e Iniesta intentaron el gol desde fuera del área lo que viene a significar que hay conciencia de que tan eficaces son los disparos lejanos como los creados por las paredes hasta el área pequeña.

Como sucedió contra Bolivia, la salida de Silva dio nuevo aire al equipo. Se jugó con más velocidad e ingenio. Xabi Alonso mejoró con respecto a sus últimas actuaciones en el Madrid y con Busquets se aseguran las acciones defensivas y el pase largo. Cazorla reafirmó que puede tener sitio en muchos minutos y Xavi estuvo solo en la segunda parte y, sin brillar como en sus mejores tiempos, dejó sentado que cuidándole se le puede extraer su gran sabiduría en el manejo de la batuta de la orquesta.

Hay que aguardar a que Jordi Alba se recupere plenamente para que su velocidad permita el ataque por la banda izquierda al tiempo que Azpilicueta pueda hacerlo por la derecha y de esta forma el campo se ensanche y no se tropiece con el insulso pasecito corto en horizontal.

 

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