Diversos estados de ánimo de los grandes

Florentino Pérez no anuncia contratación de grandes expresos europeos. Josep María Bartomeu, al tiempo que sus técnicos tratan de reforzar el equipo, tiene la preocupación por los turbios asuntos del fichaje de Neymar. Enrique Cerezo no puede tener tranquilidad porque le amenazan con desmontarle el equipo y, de momento, solamente ha añadido a su plantel al argentino Correa, futura estrella. Amadeo Salvo, presidente del Valencia, con la venta de la mayoría de acciones de la sociedad anónima al singapurense Peter Lim, vive cierta euforia porque se le promete conjunto competitivo para volver a Europa por la puerta grande.

He dicho en alguna ocasión que el Madrid tiene equipo hecho para varios años. En el futuro inmediato sólo precisará retoques, incorporaciones que afirmen líneas. Quedan pocos jugadores extraordinarios en el mercado y si hay quien piensa en que aún cabe la captación de un fuera de serie, el asunto es para tentarse la ropa porque manejar tantos egos complica mucho la vida al entrenador. El Madrid únicamente ha de resolver un problema de tipo moral: levantar el castigo a Casillas y procurar que deportivamente, y no en los despachos, se juegue el puesto con Diego López, excelente profesional y ejemplar miembro del vestuario.

En Barcelona las aguas del Llobregat siguen bajando turbias. Al cauce le vierten tantos excrementos que no hay meandro en el que no aparezca el juez Ruz para estudiar las denuncias sobre los delitos que afectan a Hacienda. Por el momento, el reclamado judicialmente es el expresidente Sandro Rosell y, sin embargo, Bartomeu no puede dormir tranquilo porque participó directa o indirectamente en el asunto Neymar del que algunos sacaron tajada.

En el Atlético aún se viven momentos de euforia. Ganar la Liga y jugar la final de Europa han puesto al club en situación de autocomplacencia. Le faltó vencer en Lisboa de lo que estuvo a punto gracias, entre otras razones, al cante de Iker Casillas, para redondear la mejor temporada de la historia. Le sobraron los minutos de la prolongación y después sucumbió por falto de fuerzas. Cerezo se siente inquieto porque son demasiados los nombres del candelero por los que apuestan fuerte algunos clubes. Sin las figuras fundamentales volvería a ser uno más. La venta de Falcao se solventó con Diego Costa. Vender a éste sería más problemático. No es fácil el relevo. Pese a ello, se ha anunciado ya su traspaso al Chelsea.

En Mestalla tienen motivos para la sonrisa. Parece que la compraventa está asegurada. Peter Lim y Bankia se han puesto de acuerdo. Han acordado lo más importante que son los plazos de pago. Quedan lo que en los convenios futbolísticos se llaman los flecos. De hecho, Salvo ya tiene concretado algún fichaje como el del argentino De Paul y en la lista hay otros nombres importantes cuya captación parece posible. Este año las ventas quedan restringidas al sobrante de plantilla. El Valencia vuelve a ser comprador. La economía manda.

Sobre el autor de esta publicación