El dinero da felicidad al Madrid

El dinero suele dar más felicidad de la que el tópico le atribuye. Los fichajes de futbolistas a golpe de talonario no son siempre fracasos. El Real Madrid, que esta temporada se ha proclamado campeón de España y de Europa, lleva invertidos en los últimos años 650 millones de euros y aunque baja la batuta de José Mourinho todos los contratos no fueron satisfactorios, ni los resultados acabaron siendo suficientemente compensatorios. Con Carlo Ancelotti y el esfuerzo por Bale, Isco e Illarramendi, ha habido frutos. Primero en la Copa española y después en la continental.

Los fastos económicos del Madrid han creado muchas animadversiones porque se le ha tildado de prepotente. A Florentino Pérez no le produjeron las alegrías necesarias la etapa de los galácticos, ni funcionó el eslogan de “zidanes y pavones”. La plenitud, de la que ha estado cerca este año, porque únicamente se ha perdido la Liga, que no es poco, ha llegado con el enorme gasto de 650 millones de euros en los últimos años y de haber inflado la nominas en cantidades desorbitadas.

Desde el punto de vista económico, Florentino ha tenido el acierto de mejorar todos los contratos que proporcionan a la entidad la calificación de club más rico del mundo. Cada uno de los apartados de lo que antes se llamaba ingresos atípicos, es decir, publicidad en el estadio y las camisetas, el contrato con la firma proveedora de la ropa y los ingresos por televisión, además de las giras por allende los mares, desde América a Asia, han proporcionado aumentos de caja que hace unos años no se podía soñar.

Esa riqueza acumulada es la que le ha permitido acudir a las pujas por jugadores sin tropezar en pajas. Cien millones por Bale no fueron obstáculo, como tampoco óbice, valladar o cortapisa para atraer a Isco e Illarramendi. Con tales dineros se explica que se posea plantilla tan compensada y de condición futbolística extraordinaria. Lo sorprendente es que no cumpliera en años anteriores con mayor brillantez. Los tiempos de gloria del Barça hicieron inútiles los millones madridistas. Pero ello ha cambiado. El club barcelonés necesita ahora una reforma a fondo para potenciar el equipo y el Madrid ni siquiera requiere retoques. Le basta con lo que tiene, salvo que Florentino, como cada año, pretenda contratar al mejor jugador del momento.

Por el camino cayeron fracasos como los de Sahin y Altintop. Por el camino hacia la actual gloria hubo que fichar a Diego López para que le quitara el puesto a Casillas, cuestión que tanto han criticado medios informativos y aficionados del Bernabéu durante meses, excepto el sábado en Lisboa donde cometió error tan grave que pudo haber costado la Liga de Campeones de no remediarlo Sergio Ramos en el minuto 93. Y también que el entrenador supiera convertir en titular a Carvajal y hasta lograra buen rendimiento de Coentrao. Y sobre todo, la transformación de Di María y el papel estelar de Modric.

Florentino se propuso superar en riqueza al Manchester United, que lideraba la clasificación general del fútbol mundial, y lo consiguió. Ahora, tiene como reto impulsar la hegemonía con títulos e influencia en Asia.