Un equipo contra las estrellas

En Lisboa se disputan la Liga de Campeones el Real Madrid, campeón de España, y el Atlético, campeón de Liga. No es la primera vez que este acontecimiento lo celebran dos equipos españoles, En París jugó el Madrid contra el Valencia, pero nunca se habían enfrentado dos conjuntos de la misma ciudad. Más de medio Madrid estará con el Real; más de media España lo hará por el Atlético. El conjunto rojiblanco, que ha hecho una temporada excepcional, invicto en Europa y campeón liguero español, se ha ganado la mayoría de las simpatías de los aficionados. Tiene a su favor, entre otras cosas, el pertenecer a la clase media de los clubes españoles, el estar muy lejos económicamente de la elite que forman Madrid y Barcelona.

En el fútbol juegan toda clase de sentimientos. Los teóricos neutrales se inclinan por la similitud de sus sentimientos de sus querencias con las de uno de los participantes. El Atlético es club con dificultades económicas que se ve obligado más de una vez a vender a su estrella como ocurrió recientemente con el colombiano Falcao. El Madrid es comprador y no le importa, en ocasiones, el precio de la adquisición. El Atlético no alcanzará jamás la posibilidad de invertir cien millones de euros en un Bale como ha hecho el Madrid. Y, por supuesto, ningún jugador cobrará nunca lo que percibe Cristiano.

Al margen consideraciones de tipo sociológico, el partido, futbolísticamente, no tiene claro favorito. El Madrid cuenta con jugadores más reconocidos internacionalmente y ello lleva a creer en su favoritismo. El Atlético tiene a su favor la posesión de juego más colectivo, más estajanovista, de mayor cohesión entre sus líneas. Se enfrentan dos conceptos distintos aunque a la hora de la verdad ambos practican fútbol de contragolpe. La diferencia estriba en que el madridista es más rápido, necesita menos toques para llegar al área y posee mayor peligrosidad en los remates.

El Atlético tiene líneas parejas. No hay gran diferencia entre defensa y ataque, mientras en el Madrid es muy superior la vanguardia que la retaguardia.

El Madrid cuenta con un jugador que puede ser quien cargue con los mayores valores de la victoria: Cristiano Ronaldo. El Atlético posee un delantero extraordinario, Diego Costa, pero por muchos esfuerzos que haga, y tras haberse sometido a la sesión de una médica milagro que utiliza para determinadas lesiones placenta de yegua, es bastante improbable que pueda jugar. Y en condiciones plenas, imposible. El Madrid ha tenido entre algodones a Cristiano, que también ha padecido lesión en una rodilla. En el caso de que ambos jugaran al ciento por ciento correrían el peligro de perderse el Mundial.

Cholo Simeone va a someter a tratamiento psicológico a sus jugadores. La dosis que ha usado en la Liga, pero en mayor porcentaje todavía. Ancelotti no parece ser lo impulsivo que su colega. Como entrenador y jugador ha sido cuatro veces campeón y algo sabrá de cómo hay que disputar la final. En el Atlético el mensaje será el de Luis Aragonés: “las finales no se juegan se ganan”. A él le tocó perder contra el Bayern a pesar de que en primer partido fue autor del gol que pudo haber sido la victoria de no haber empatado en los últimos instantes el defensa Swarzenbeck.

Por primera vez el pronóstico es muy incierto. El Atlético está crecido moralmente. El Madrid necesita cumplir con su tradición. No sería de recibo que volviera a sentar un pobre en su mesa y éste acabara chupándose los dedos.