Ancelotti y Guardiola se la juegan en Múnich

El gran deseo del Real Madrid, el de todos sus estamentos, desde directivos a seguidores, es conseguir la denominada “Décima”. Ganar en Lisboa el décimo trofeo europeo compensaría todos los años de frustraciones, todas las temporadas en que el club ha hecho grandes esfuerzos económicos para contar con los mejores futbolistas del mercado y todo ha quedado aparcado en las semifinales. Hoy, frente al Bayern Múnich, se disputa la batalla previa a la gran guerra.

El equipo muniqués, entrenado por Pep Guardiola, se pareció mucho en el Bernabéu al Barcelona de gran dominio de balón y escasez de profundidad como ha hecho en la presente temporada. Los bávaros tuvieron el balón en su poder, llegaron constantemente al área de Casillas y carecieron de iluminación para lograr el disparo a gol.

El Bayern ha ganado su Liga de carrerilla, está camino de la tripleta y, sin embargo, el juego desarrollado en el Bernabéu ha servido para que Guardiola ha haya recibido las primeras críticas de Franz Beckenbauer. A los alemanes no les gusta el tiqui-taca. Prefieren el juego más directo.

Carlo Ancelotti se juega el prestigio y el cariño del madridismo. Se le exige la final y la victoria. El club ha hecho inversiones extraordinarias con Bale, Illarramendi e Isco. Esfuerzo tan grande exige éxitos del mismo calibre. La Liga española está perdida y la Copa del Rey es sólo consuelo.

Guardiola también se juega algo importante. Jupp Heynckes dejó el banquillo con tres victorias gloriosas. Liga, Copa y Liga de Campeones es reto que se exige a Pep. Malo es que por la derrota del Bernabéu, cuando queda el partido de vuelta, Beckenbauer lo haya puesto a los pies de los caballos.