Más dominio del Bayern y gol del Madrid

“Fútbol ser fútbol” dijo el filósofo del borceguí Vujadin Boskov. Tal definición valió para juzgar la primera parte del partido Madrid-Bayern. La posesión del balón, 82 por ciento del equipo alemán, nueve corners contra uno, todo el juego manejado por los jugadores muniqueses y el Madrid ganaba al término de la primera mitad por 1-0. Fue un contrasentido. Sin embargo, el Madrid con su juego rápido al contragolpe, además del tanto hizo tres jugadas más con perfume de gol. Una de ellas, error clamoroso de Cristiano.

El equipo anfitrión vivió al borde del abismo durante muchos minutos y se salvó gracias a la firmeza de la zaga. El Bayern llegó al borde del área  con frecuencia y buscó el tanto en balones aéreos, pero ninguna fórmula le sirvió para equilibrar el marcador.

El Bayern tiene el espíritu de Guardiola en lo que se refiere al sistema. Muy al estilo del Barça, aunque sin Messi. Presión muy arriba para evitar que el contrario salga de su zona con el balón controlado y rápida recuperación de la pelota cuando se pierde.

El Madrid, que llevaba ventaja, estaba dominado, casi enclaustrado en su zona, pareció conjunto inferior, medroso, pendiente de la defensa. Solamente buscaba de vez en cuando su fórmula más exitosa, es decir, el contragolpe rápido que esta vez lo llevaba Coentrao por la izquierda. Más eficaz éste por su zona que Di María por la opuesta.

El Bayern apostó por la dobles parejas por las bandas y por la derecha Rafinha y Robben y la izquierda Alaba y Ribery hicieron sudar a los laterales madridistas. El Madrid se rehizo en la segunda mitad y en las alternativas volvió a crear peligros. El Bayern mantuvo el dominio, pero sin obligar a Casillas salvo en una ocasión en la que fue salvador como otras veces.

El Madrid tuvo que sacrificarse en defensa para guardar el resultado. Ni los cambios introducidos por Guardiola sirvieron para que su equipo hallara la luz en el área contraria. Pep no había perdido nunca en el Bernabéu. Anoche rompió su victoriosa racha. Ahora le queda la oportunidad de la vuelta. En Munich el equipo madrileño podrá ejercer todo su poder en el contragolpe con Bale y Cristiano y tal vez no sepa defenderse con el orden con que lo hizo el Madrid incluso cuando Varane entró por el lesionado Pepe.