Bomberos en el Calderón y Camp Nou

El Atlético de Madrid jugó con fuego y se salvó de la quemadura gracias al bombero Gil Manzano, que dio validez al gol ilegal marcado por Raúl García. Jugó con fuego el Barcelona y también contó con la manguera salvadora de Iglesias Villanueva, que pitó dos penaltis aunque el segundo fue dudoso. Su imagen quedó chamuscada. El Madrid no se complicó la vida aunque si jugó con fuegos artificiales y estalló en Anoeta un castillo que ni los pirotécnicos valencianos Caballer de Moncada.

El Atlético y el Barça mostraron dos aspectos claros: cansancio por el partido que ambos disputaron en Liga de Campeones en el Camp Nou y restricción mental porque jugaron pensando más que en sus respectivos encuentros ligueros en el que les vuelve a enfrentar esta semana y en la que se ha de decidir cuál de los dos pasa a las semifinales.

Los partidos jugados por los primeros de la tabla comienzan a pesar en las botas de sus futbolistas. Han llegado lejos en Europa y la Copa del Rey. Y, además, se juegan la Liga en tales circunstancias que, como en el circo, el menor descuido puede costar la vida del artista.

El Villarreal acorraló muchos minutos al Atlético y Simeone, consciente de lo que se le podía venir encima, no se cansó en pedir al público que redoblara sus ánimos al equipo. El final fue de los clásicos, es decir, pidiendo la hora. Era impensable que el Villarreal, que acudió con siete bajas sensibles como los dos centrales titulares más el primer reserva, Aquino y Moi tocados por lo que no pudieron actuar más que un cuarto de hora final y Gio, su mejor jugador ausente por lesión, pusiera en aprietos a los del Calderón. El Atlético salvó los muebles y el liderato. Ahora, toca Liga de Campeones.

El Barça pasó grandes apuros para derrotar al Betis que hizo gran partido y, además del gol, tuvo ocasiones para rematar la función. Se salvaron los barcelonistas cuyo final de Liga es cada vez más angustioso por lo que le cuesta llegar al gol. Marcó dos Messi, el primer de penalti y el segundo tras la parada de la máxima falta del portero Adán, y sin embargo no se le ven las ingeniosidades de otros tiempos. El Barça sin Valdés, Puyol y Piqué, la inconsistencia de Neymar y el capricho de Martino de alinear a Alexis en lugar de Pedro, presenta demasiadas dudas. En vísperas de su visita al Bernabéu no presentaba mayores méritos y ganó.

El Madrid demostró en Anoeta que hasta puede prescindir de Cristiano. Sin él goleó a la Real. Sin él también ganó en otras ocasiones. La plantilla madridista posee tal calidad que ni siquiera con bajas tan importantes decae. Fue el único de los tres que aguantó bien hasta el final. Tal vez se benefició del hecho de que la Real fraguó su derrota en dos errores del guardameta txuri urdiñ. En el primero despejó hacia el centro del área, error imperdonable porque hay que hacerlo hacia fuera, y en el segundo le regaló la pelota a Bale. Como a Fernando VII. Han cambiado los tiempos. Antes, los toreros eran de Sevilla y los porteros de San Sebastián.

Sobre el autor de esta publicación