El tráfico de niños futbolistas no es solo español

El Barcelona cree que existe una mano negra que le persigue. La noticia de que la FIFA le prohíbe fichar jugadores por la contratación considerada ilegal de menores de edad ha sido el último sobresalto en el Camp Nou. El club se aferra a la idea de que La Masía lleva funcionando treinta y cinco años y siempre ha sido ejemplo que han querido seguir otros clubes y que ha encontrado alabanzas en todos los estamentos futbolísticos. La minoría de edad ha sido, por el contrario dato que se ha exaltado. Verbigracia: Pelé y Maradona.

Todos los medios reflejan cada año el hecho del debut en Primera de un jovencito. Se pondera el hecho de que menores de edad alcancen puesto entre los mejores. Sin ir más lejos, el Villarreal ha hecho debutar a Nahuel, argentino llegado al club con catorce años, y rápidamente se han acelerado los medios al alcance de la Federación para que sea español y no haya problemas con su futura y posible internacionalidad.

Todo el mundo sabe, incluida la FIFA, que Lionel Messi llegó a La Masía con la comunión recién tomada como quien dice. Arribó tan infantil que tuvo que ser sometido a tratamiento para que creciera y mejorara sus condiciones físicas.

Es cierto que existen operaciones mercantiles en las que se manejan niños que aún no están en condiciones de tomar decisiones. Los clubes tratan de hacerse con los mejores de los equipos infantiles y de ahí que haya habido rifirrafes por la salida de un pequeño futbolista hacia otra entidad. No hace mucho hubo disgusto entre el Valencia y el Barça porque Zubizarreta, director deportivo, se llevó una pequeña joya valencianista. Sorprende que la FIFA se haya fijado en el caso del club catalán y no lo haya hecho con sociedades inglesas que se han llevado a unos cuantos jugadores españoles menores de edad y allí han crecido, se han afincado o han regresado a España. Por ejemplo, Piqué y Cesc. Y lo mismo han hecho algunos clubes italianos. Falque vivió en Italia acompañado de su abuelo porque era un infante.

Todos los días leemos noticias en las que se da cuenta del deseo de mantener en casa un jugador juvenil que ya tiene ofertas. Los representantes de futbolistas no se limitan a firmar contratos con profesionales. En sus negocios figuran también futuribles.

La técnica de dar trabajo a un padre para asegurarse la ficha del hijo es ya antigua y se ha dado también en baloncesto. La FIFA debe procurar y exigir que los niños no sean simples objetos comerciales, y debe cuidarse más si cabe la venida de niños africanos que tal vez cuentan con menos seguridades. Si debe exigir vigilancia estrecha para que los desaprensivos no abandonen a criaturas a quienes no se les han acabado de ver condiciones de figura. Es evidente que la manera de conseguir un contrato que ligue al infante deberá estar siempre condicionado al consentimiento paterno. El Barça tiene en La Masía niños coreanos que según afirma llegaron por petición de la Federación del país. Es probable que si se investigara a fondo hallaríamos convenios de clubes con China mediante los cuales hay jovencitos en sus residencias. Han venido para aprender, pero a nadie se le oculta que el primer Messi en ciernes tendrá la oportunidad de quedarse.

En el Barcelona entienden que son demasiados los hechos perseguibles que se les ha venido encima. El fichaje de Neymar lo ha levantado un socio del club y aún no se ha demostrado que lo haya hecho impulsado por terceros. El caso de Messi con Hacienda tampoco es cuestión que pueda ser achacada a un enemigo. Lo de los niños si parece extraño. Si se llega al fondo del problema quedarán con el trasero al aire la mitad de los grandes clubes europeos. El único precedente, por el mismo problema es el de la Juventus y le fue levantado el castigo.

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