El Atlético anuló la parsimonia barcelonista

Los partidos Barcelona-Atlético de los últimos tiempos no se caracterizan por el número de goles. En la presente temporada los cuatro que han disputado han acabado en empate. El de ayer siguió lo que parece norma. Lesionado Diego Costa y gris Messi fue natural que los porteros tuvieran tarde casi plácida. Hasta el minuto 25 no llegó el primer remate barcelonista y la ocasión la salvó Godin echándose al suelo. El disparo de Villa, que puso a prueba a Pinto, llegó en el minuto 47. Puestos a seguir por el camino de la estadística habría que anotar el mal síntoma barcelonés porque hasta el minuto17 no entró en el área madrileña.

Estas circunstancias eran consecuencia del esfuerzo colchonero que era capaz de poner a cuatro jugadores alrededor de uno contrario que poseía el balón. Estos minutos, escasos de emociones, tuvieron como contrapunto las lesiones de Piqué, a los diez minutos, y de Diego Costa cerca de la media hora. Con Messi muy vigilado y Costa fuera de combate la llegada de los goles se hacía imprevisible. Las dos bajas, además, nos privaron de lo que pudo haber sido gran duelo.

El Atlético, que impresionó en los minutos del comienzo, porque dominó y relegó al contrario a su parcela, se replegó en cuanto el Barça se hizo con el balón. Los afanes de triunfo atléticos se reprodujeron en los últimos cinco minutos del primer tiempo y tampoco ocurrió nada grave.

El equipo barcelonés trató de ganar con sus armas habituales, que ante equipo tan animoso, de constante presión y ordenada defensa eran poco prácticas. Las paredes morían al borde del área. El contragolpe, aunque no es lo suyo, pudo darle réditos aunque de nuevo jugó medio tiempo con diez porque Neymar en la banda derecha es nulo. En la izquierda fue distinto. Iniesta hizo intentos para la banda izquierda y la derecha con Alves y Neymar sólo creó algún momento de intensidad cuando el defensa envió el balón al área.

Diego Ribas marcó un gol casi antológico y fue Iniesta quien llevó a sus compañeros hacia la victoria que quedó en empate. Un pase magistral suyo sirvió para que Neymar se cubriera. El Barça mejoró cuando imprimió más velocidad. Martino tardó en hacer cambios y la entrada de Alexis no fue lo más acertado. Entre éste y Pedro hay excesiva diferencia.

El empate fue producto del esfuerzo atlético que impuso su defensa al parsimonioso juego barcelonista. Ni siquiera la gran calidad sirve para ganar los partidos si a ella no se añade más velocidad. La insistencia en las paredes por lugares imposibles no llevan al triunfo. El Atlético afrontará la vuelta con gran ventaja. Este Barça empalaga.

Sobre el autor de esta publicación

Julián García Candau

Nació en Vila-real (Castelló). Periodista.

Fue jefe de Deportes de “Ya”. Jefe de Deportes, Redactor Jefe y cronista parlamentario de “El País”. Director de Deportes de Televisión Española. Director de Deportes de la Agencia EFE. Director del diario “AS”. En la actualidad es colaborador de “Levante”.

Libros: “Santana”, “El fútbol sin ley”, “Historia de los Mundiales”, “Madrid-Barça- Historia de un desamor”, “La moral del Alcoyano”, “Bernabéu, el presidente”, “Celos, amor y muerte. Tragedias y pasiones del toreo” y “El deporte en la Guerra Civil”. Este libro el 26 de abril de 2008, el Premio de la Crítica en Valencia.

Ha colaborado en la Enciclopedia Espasa y en varios libros de diversos autores, entre ellos, “Historia de los espectáculos en España” y “Periodismo especializado”. En la actualidad es el único periodista en activo que informó de la victoria de la selección española de fútbol en la Copa de Europa en 1964. Posteriormente, asistió a las de 1968, 1980 y 2004.

Ha sido cronista de partidos de la selección española de fútbol desde 1963. Es el periodista deportivo que más crónicas ha dedicado al equipo nacional.

Ha sido enviado especial en campeonatos del Mundo de Alemania-74, Argentina-78, España-82, México-86, Italia-90, Estados Unidos-94, Francia-1998 y Alemania 2006.

Ha dirigido cursos de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander y Juan Carlos I en Ronda, sobre cuestiones deportivas.

Ha pronunciado conferencias sobre deportes, olimpismo y lenguaje deportivo en diversas universidades españolas. Formó parte de la Comisión de Prensa del Comité Olímpico Internacional durante cinco años.

En 1975 le otorgaron el Premio Promosport en San Sebastián.

En 1989, recibió el Premio de Periodista del Año de “El Mundo Deportivo” de Barcelona.

En 1992 le fue concedido el premio Víctor de la Serna de la Asociación de la Prensa de Madrid. Es el único periodista deportivo que lo posee.

En 2006, le fue otorgada la medalla de plata el Mérito Deportivo. También fue distinguido con la Medalla del Barón de Coubertin que concede el Comité Olímpico Internacional.