La Liga, de la certeza a la incertidumbre

La Liga pintaba blanca con la caída del Barça y las dudas sobre el Atlético. En cuatro días han pasado los pronósticos de certeza a incertidumbre. El Madrid perdió seis puntos contra barcelonistas y sevillistas y el equipo catalán, sumido en sospechosa crisis por sus derrotas en casa con el Valencia y en Zorrilla con el Valladolid, reaccionó en el Bernabéu y los idus de marzo lo han vuelto a colocar en la cinta de salida. La carrera hacia el final promete ser emocionante porque los tres han de jugar todas sus bazas y ya no es posible escribir sobre el futuro cuando este se nos ha negado tras haberlo vislumbrado de lejos.

En el Madrid ha perdido las lágrimas por lo del arbitraje de Undiano Mallenco. Las imágenes constataron que las lamentaciones no venían a cuento. Lo realmente lamentable fue el pisotón de Busquets a Pepe. Las protestas arbitrales y el resultado final restaron importancia al inadecuado hecho del jugador catalán. El Madrid consumió sus argumentos victimistas al ser derrotado en Sevilla. No ha lugar a más lamentaciones que no sean las derivadas del deficiente comportamiento futbolístico de algunos de quienes están obligados por fama, calidad profesional y dineros, a llevar al equipo hacia la victoria. Nos pasamos meses despejando la margarita del futuro de Xabi Alonso. La incógnita, al fin, para tranquilidad de la casa, se despejó al renovarle el contrato por dos años más. Conseguida su fidelidad se ha perdido su potencialidad futbolística. Está en mal momento y ello lo nota el equipo. El Madrid, aunque en los últimos tiempos ha obtenido el beneficio del crecimiento de Modric, padece el decaimiento transitorio de Alonso. La consecuencia está en la rotura del equipo por el centro. Se parte en dos y los hombres de ataque carecen de buenas conducciones de balón que les permitan resolver los partidos. En Sevilla se notó fundamentalmente la ausencia de Di María, quien después de aquél acto de “acomodamiento” que tanto se le reprochó ha demostrado que los tiene.

El futuro es tan incierto como el reinado de Witiza. Sobre todo en el Barça. La lesión de Valdés es rémora que le puede costar cara.