El Madrid lo tiene peor

El Atlético de Madrid es el líder de la Liga, hoy juega en casa contra el Granada y tiene grandes posibilidades de continuar al frente de la tabla. Sin embargo, la gran preocupación sigue centrada en Real Madrid y Barcelona. El equipo madrileño tiene difícil compromiso en el Sánchez Pizjuán y el Barça tiene jornada más tranquila en el Camp Nou ante el Celta.

El Atlético mantiene su teoría del partido a partido y todo hace suponer que no fallará esta vez. La intensidad con que juega, la presión a que somete a sus adversarios, es difícil de combatir y no parece que el equipo granadino sea el rival más adecuado para romperle la racha. Tienen razón los atléticos cuando se quejan de falta de consideración. No obstante, hay que recordar el hecho incontestable de que madridistas y barcelonistas encarnan dos visiones distintas del fútbol, la sociedad y la política. El Atlético es tercero en discordia y no representa el madrileñismo porque esta concepción se la adjudicó el Real hace muchos años.

El Madrid tendrá que apretarse los machos frente a un equipo que en los últimos partidos ha mejorado en todos los aspectos. Está eufórico porque aspira a obtener puesto europeo para la próxima temporada y cuenta con sus mejores hombres. El Madrid tiene bajas sensibles y ello reduce su potencial tanto defensiva como ofensivamente.

El Madrid necesita quitarse de la cabeza el mal rollo del árbitro en el encuentro con el Barça. Undiano Mallenco perjudicó más al equipo barcelonés que al madrileño. Las declaraciones de Sergio Ramos y Cristiano fueron consecuencia del calentón de la derrota. Tal vez al portugués se le podría decir que no se calentó suficientemente en busca del triunfo. Ganó el Barça porque se manejó a su estilo. En el centro del campo dominó durante más minutos y ello imposibilitó que Cristiano y Bale tuvieran más ocasiones para batir a Valdés. El héroe madridista, más que Benzema por sus dos tantos, fue Di María que le proporcionó ambos y otros dos desaprovechados.

El equipo barcelonés ha recobrado confianza. La pérdida de identidad la ha recuperado en cuanto los “jugones” se han hecho dueños del balón y Messi ha vuelto a ser el goleador que siempre acude al rescate. Lo lamentable del encuentro ha sido el hecho de que la maledicencia madridista ha impedido hablar más de lo que fue una gran tarde de fútbol.