Madrid y Barça, pendientes de tres posibles clásicos

Real Madrid y Barcelona tienen cita este fin de semana. También en Semana Santa para disputar la final de la Copa del Rey. Este viernes, con el sorteo de los cuartos de final de la Liga de Campeones, el bombo podría gastarles la broma de mal gusto de que se tuvieran que enfrentar de nuevo. Tendríamos clásicos para aburrir. Tal vez desde el punto de vista económico a ambos clubes les vendría de perlas, aunque ello no sería muy deseable porque lo ideal para ambas entidades, la gran ilusión, está en la disputa de la final. Un enfrentamiento anterior nos impediría vivir otra vez una fiesta entre dos equipos españoles como sucedió en París entre Madrid y Valencia.

Probablemente, aunque Ancelotti y Tata Martino tengan en mente la posibilidad de que tal hartazgo se produzca, en realidad lo que les preocupa es el partido del domingo. En el Bernabéu se van a jugar más que la tradicional honra y los tres puntos. Por mucho que los técnicos argumenten que el resultado no sentenciará la Liga es evidente que para ambos el resultado es fundamental. Para el Madrid sería amplio respiro. Se quitaría de encima la presión de los perseguidores. Dejar a siete puntos al Barça invitaría a celebrar el triunfo final. Se supone que el Atlético podrá terciar en este asunto para argumentar que no debe ser ninguneado dado que también tiene motivos para creer en su éxito. De momento, aún está clasificado entre el dúo.

Para el Barça, el partido del Bernabéu es vital. Solamente con la victoria podría seguir aspirando a renovar el título. Para el barcelonismo, la temporada no acaba de ser entusiasmante. Ha habido demasiadas derrotas, demasiados errores, que han llevado a perder el liderato y dejarlo en manos madridistas.

En el encuentro hay más que el duelo Messi-Cristiano. Está en juego la política de Florentino Pérez, que lleva varios años apostando fuerte para cambiar el periodo de derrotas por el de victorias. El madridismo necesita justificar sus grandes inversiones. Desde el punto de vista económico al barcelonismo le ocurre algo parecido. En principio, en la Ciudad Condal se gastó alguna broma respecto de los cien millones que costó Gareth Bale. Los hechos han demostrado que Neymar ha supuesto inversión similar más lo que te rondaré.