Barça y Atlético, cautivos y desarmados

El Atlético de Madrid puede recurrir al tópico: fue bonito mientras duró. Ya había padecido tropiezo con el Real Madrid en la Copa del Rey. Pareció que se recuperaba en Liga de Campeones, pero en la nacional volvió a tropezar y esta vez frente a Osasuna, equipo que se debate entre los puestos de descenso y salvación. Y no sólo fue derrotado, sino que recibió el correctivo con la misma medicina que ha venido aplicando. Vencidos y desarmados Barcelona y Atlético, en Donosti y Pamplona, las tropas madridistas comienzan a alcanzar su objetivos que en este caso no son los últimos porque quedan la final de Copa y la Liga de Campeones.

El Madrid está haciendo los deberes y su liderato tiene que ver con su constante mejoría y el empeoramiento de sus dos grandes rivales. El Barça se mostró firme cuando el Madrid hacía aguas y ello se transformó en clara ventaja en la clasificación ligera. Ahora es el equipo barcelonés el que tiene delante el sillín el líder.

Esta semana vuelve la Liga de Campeones. Los madridistas se enfrentan en octavos de final al Schalke, que es cuarto en su campeonato y está a veintidós puntos del líder, el Bayern de Guardiola. El equipo alemán tuvo en sus filas a Raúl y con el brilló. Contra el Madrid todo apunta a que tiene poco que hacer. Ancelotti ha encontrado la fórmula ideal tanto si juega Cristiano como si es el gran ausente. En el Bernabéu hay plena fe en el equipo y si al comienzo se enamoró de Isco el entrenador ha sabido darle otro jugador con el que solazarse. Isco es ahora jugador para segundos tiempos o partidos en que no ha de tropezar con la labor de otros compañeros.

Ancelotti tiene contenta a la parroquia cuestión de la que no puede presumir Tata Martino. Éste fue cuestionado en los primeros partidos aquellos en que se diluía el estilo de juego de la casa. Con el liderato quienes habían pronosticado con prontitud que no era el entrenador idóneo para el Barça, empiezan a pensar que no se equivocaron. La Liga vivía el duelo entre Martino y Simeone. Ambos han perdido el encanto de las gradas.

Imagino a Florentino Pérez auténticamente feliz. Su entrenador triunfa, sus fichajes también y al final, Neymar, además de disgustos y pleitos, que estos no parece que los vaya a ganar, costará más dineros que Bale.