Ganó el Atlético cuando impuso tensión

El Atlético de Madrid necesita partidos de alta tensión. Cuando consigue imponer su intensidad presenta credenciales de ganador. Si se aviene al juego de carrera corta y lenta, como pretendió el Milán que se desarrollara el juego, pierde algunas de sus virtudes. Sucedió ayer en San Siro cuando después de arrancar con más ímpetu que el conjunto italiano comenzó a ceder terreno y a jugar de tú a tú. Afortunadamente, en el último cuarto de hora intensificó su presencia en ataque y consecuencia de ello fue el gol de Diego Costa en remate de cabeza en el saque de esquina que el defensa Abate tocó con la cabeza y dejó el balón en el segundo palo donde junto al rematador colchonero apareció también Miranda.

El favoritismo atlético se difuminó en un cuarto de hora. En el momento en que los milanistas igualaron la posesión de la pelota y encontraron oportunidades para llegar a las proximidades de Courtois, especialmente por su banda derecha en la que Insúa no hizo olvidar a Filipe Luiz, los apuros fueron constantes. Hasta en dos ocasiones estrellaron los anfitriones el balón en los palos. El cero en el casillero madrileño hubo que adjudicarselo al guardameta.

El Atlético fue firme en la zaga y Godín y Miranda llegaron al área adversaria en los saques de esquina para buscar el gol. Por lo visto, las aspiraciones colchoneras quedaron centradas en las jugadas a balón parado. Diego Costa volvió a ser jugar sin apoyos. Estuvo demasiado solo y ello le imposibilitó crear la jugada rematada con tanto. A Costa le han tomado las medidas en los últimos partidos y ello se debe, fundamentalmente, a la escasez de juego ligado que practican sus compañeros de la zona creativa. Fue en un córner cuando se notó su constancia goleadora.

El Milán se parece poco al de sus mejores épocas. Kaká y Essien son jugadores en la cuesta abajo y Balotelli juega intermitentemente. Como fue en realidad el fútbol del encuentro. El equipo milanista está tan de capa caída como su dueño el Cavaliere Berlusconi.

El Atlético se hizo con el triunfo en partido que le proporciona prestigio a pesar de que en San Siro careció de su espíritu de lucha constante. Durante muchos minutos se conformó con la propuesta sin estridencias con que se le enfrentó el Milán.