Reto europeo para Barça y Atlético

El Barcelona, que parece que se ha reencontrado, necesita sentar plaza de aspirante a la Liga de Campeones, lo que se había puesto en duda, y para ello ha de eliminar al Manchester City, equipo que ha recuperado la euforia tras derrotar y dejar en la cuneta de la Copa inglesa al Chelsea del inefable Mourinho. Manuel Pellegrini, que siempre ha sido hombre educado, ha solventado el enfrentamiento creado artificialmente por el ex entrenador madridista, con un gran resultado en copa. Ahora, se las verá con el Barça, que en su último encuentro de Liga, ha vuelto a dar señales de conjunto con toda clase de pronunciamientos favorables.

Tata Martino se ha llevado a Inglaterra a toda plantilla profesional excepto el lesionado Cuenca, que no termina de levantar cabeza. El Atlético, por su parte, tiene ante sí la siempre complicada papeleta de tener que jugar una eliminatoria con un equipo italiano. El Milán, que en algunos momentos disfruta con Balotelli, tiene en el banquillo al ex jugador Seedorf, quien está empeñado en proporcionarle el carácter ganador que han tenido en otros tiempos.

El Madrid no jugará en el torneo continental hasta la próxima semana. Tendrá delante al Schalke, último club en el que militó Raúl y en el que dejó enorme admiración.

Atlético y el Barça han tenido fin de semana victorioso y, en teoría, ambos deberían pasar la ronda. No obstante, tendrán que sufrir para conseguirlo. El City con Silva, Negredo y Navas, entre otros, apretará las clavijas a los barceloneses. Afortunadamente, Messi ha dado la impresión de que está plenamente recuperado. El Atlético pondrá en Diego Costa todas sus aspiraciones goleadoras. Serán dos grandes partidos.

Posdata. Lo sucedido en El Madrigal, en el partido Villarreal-Celta, no ha sido un hecho violento de los muchos que se prodigan en los estadios de medio mundo. En Villarreal no ha habido nunca un grupo de ultras ni se ha distinguido su público por violencias de cualquier género.

El artefacto, que obligó a abandonar las gradas a los espectadores, no es una bengala de las que aparecen en los campos. Tiene toda la apariencia de un atentado propio de un individuo antisistema o similar. Las autoridades harán cuanto esté a su alcance para descubrir al filibustero. Los comités deportivos no pueden examinar el hecho como un suceso deportivo más. Está en otra órbita.