La terna sigue junta en el paseíllo

Sin novedad en el frente. Barcelona, Madrid y Atlético siguen en los tres puestos de cabeza. En el Barça no sólo volvió Messi, sino que lo hizo el equipo. El Madrid, en Getafe a su ritmo y sin Cristiano, no perdió comba. El Atlético, después de las tres derrotas, dos en Copa, se rehízo moralmente ante el Valladolid.

Es probable que haya quienes consideren que los adversarios de la terna no son los más distinguidos de la clase. El equipo barcelonés resultó el más contundente ante el Rayo, equipo que nunca dedica los partidos a defenderse. Lo sobresaliente en el Camp Nou fue el reencuentro de los barcelonistas con el juego en el que, ahora, además, combinan su habitual toque con la rapidez en la contra. Seis goles dicen lo suficiente para definir lo que fue el encuentro.

Jugaron los azulgrana con notable inspiración. Messi marcó dos goles y condujo el ataque como un diez. Parece acercarse a la fórmula argentina de Maradona. Renuncia a ser un delantero centro, Se encuentra más a gusto sin estar jugándosela constantemente con los centrales. Su labor acaba siendo más eficaz atrayendo a varios defensas. En el Camp Nou junto a la satisfacción del resultado los espectadores gozaron con el hecho de que Messi está recuperando sus mejores dotes y con el espectacular gol de Neymar, reaparición muy celebrada.

El Valladolid no puso muchos problemas al Atlético que necesitaba olvidar los malos resultados recientes. Jugó sin complejos y disfrutó con el tanto de Diego Costa a quien jornadas de abstinencia se le empezaban a vaticinar horas bajas con vistas al Mundial. Simeone ha cambiado el mensaje de partido a partido por el de minuto a minuto.

Los dirigentes del fútbol español no se han percatado de que el país está en grave crisis económica. El Getafe con la visita del Madrid no hizo la caja que seguramente había presupuestado a comienzos de campaña. Un campo de 17.000 espectadores tiene una media de asistencia de menos de 9.000. Contra el Madrid la directiva puso precios casi prohibitivos. Sesenta euros la entrada más barata y cien la más cara. El aspecto del graderío se pareció a partido de verano con la disputa de un trofeo de medio pelo. Lo preocupante es que ni siquiera el Madrid lleve gente a las gradas.

El partido no tuvo historia. En cinco minutos comenzó a mostrar su manifiesta superioridad. Tal vez no marcó más goles porque no apretó.