En invierno, placebos contra la angustia

Quienes no hicieron bien los deberes en verano quieren enmendar en invierno. El mercado de fichajes se anuncia con más movimiento que las compras navideñas. Y ello en plena crisis que en los clubes de fútbol alcanza niveles estratosféricos. Las peticiones de refuerzos van de los entrenadores, como es el caso del Valencia, a delanteros que palien la escasez goleadora. Son, en general, placebos contra la angustia.

En los contratos de enero no se suelen encontrar grandes soluciones. Los mejores suelen estar comprometidos y las adquisiciones, salvo excepciones, son parches contra el dolor. Lo alivian, pero no la causa del mismo. Son pocas las ocasiones en que se encuentra el jugador idóneo y a precio razonable. Dada la situación económica de la mayoría solamente se puede acudir a las rebajas. Peor aún, a los saldos. La mayoría de dirigentes y técnicos suelen decir que sólo se contrataría a alguien que mejorara la calidad que se posee. No suele ser así porque al final se acude a los espejismos.

El Valencia ha sido un caso más en que se contrata entrenador extranjero antes que acudir a uno nacional. Juan Antonio Pizzi, que incluso fue internacional con España, ha hecho campeón a un equipo chileno y su más reciente hazaña ha sido llevar al título al San Lorenzo de Almagro, el equipo del Papa Francisco y de quienes tenemos simpatías por un club que acogió después de la Guerra Civil a futbolistas como Lángara, Iraragorri, Emilín Alonso, Fernando García y Ángel Zubieta. Lángara, máximo goleador en el Oviedo, lo fue en la competición argentina dos años consecutivos. El San Lorenzo deslumbró en España en su gira de 1947.

Pizzi ha devuelto al “Ciclón” la primacía argentina por delante de los otros clásicos del país y en Valencia se entiende que puede protagonizar otra campaña similar. Pizzi jugó también en Mestalla, aunque de ello hay poca memoria porque donde triunfó más fue en el Barça. Guaita, portero valencianista, ha dicho que lo recuerda por los cromos. En Mestalla esperan que su presencia pueda ser una buena foto.